En una audiencia de control de detención y formalización celebrada este viernes 6 de enero, la justicia sanjuanina dictó sentencia contra Andrés Exequiel “Andy” Ochoa, quien junto a su hermano protagonizó un violento asalto en el departamento de Caucete. El caso tomó una relevancia particular al conocerse que, tras el atraco, el delincuente regaló parte de los objetos robados a su hija de 14 años.
Durante la jornada, el fiscal de la UFI Delitos Contra la Propiedad, Cristian Gerarduzzi, y la ayudante fiscal María Marcela Magri presentaron un acuerdo de juicio abreviado alcanzado con la defensa del imputado, representada por la ayudante de defensoría oficial, Maira Elías. Dicho acuerdo, que estipulaba una pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo, fue finalmente homologado por el juez Mariano Carrera.
El violento asalto
El hecho por el cual “Andy” Ochoa terminó tras las rejas ocurrió el 15 de enero cuando dos jóvenes caminaban por las inmediaciones de la plazoleta del Loteo Juan Pablo II, sobre el costado sur de calle Moreno. Alrededor de las 22:08 horas, mientras una de ellas se detenía para tomar una fotografía con su celular, fueron abordadas por los hermanos Ochoa.

Bajo amenazas de “quédense quietas, no les va a pasar nada”, los sujetos intentaron arrebatarle el teléfono a una de las víctimas. Ante la resistencia de la mujer, se produjo un forcejeo que impidió el robo del dispositivo móvil, pero los delincuentes lograron apoderarse de una mochila que colgaba del manubrio de su bicicleta.
Según detallan las fuentes, el botín consistía en: 30.000 pesos en efectivo; un cargador de celular Motorola con cable tipo C; un perfume de marca Natura; una credencial estudiantil de la Universidad Nacional de San Juan, tarjeta SUBE y maquillajes varios.

La caída de los delincuentes se dio en etapas diferentes. El primero en ser capturado fue Diego Alejandro “El Gordo Tutuca” Ochoa, tras un allanamiento realizado el 21 de enero en el barrio Guayamas, donde la policía secuestró prendas de vestir vinculadas al hecho y parte de los efectos robados. Por su parte, “Andy” Ochoa logró permanecer prófugo hasta que fue interceptado por la policía debido a una contravención; fue en ese momento cuando saltó su pedido de captura por el robo a las dos chicas de Caucete.

Con esta resolución, ambos hermanos cumplirán la misma condena de un año de prisión efectiva, cerrando así un capítulo delictivo que terminó con el padre utilizando lo robado para hacerle un presente a su hija menor de edad.

