La liberación del conocido como "Pajarraco" Pereyra por las demoras que sufrió la causa que lo involucra en el intento de asesinato del empresario Hugo Naranjo, reavivó con fuerza la discusión sobre las falencias de la Justicia y el perjuicio que provocan en el sistema. Un tribunal no tuvo otra opción que revocar la prisión preventiva que le habían dictado, debido a que se venció el plazo máximo de tres años de detención que fija la ley para un imputado que no tiene sentencia.

El caso abrió una fuerte polémica entre los actores del Poder Judicial, generó molestias en el Ejecutivo y hasta los diputados hablaron de la posibilidad de iniciar un Jury de Enjuiciamiento a los responsables de la tardanza. Las demoras en la tramitación del expediente y la liberación del único sospechoso por el paso del tiempo, ubicó en el ojo de la tormenta la eficiencia y responsabilidad de los magistrados y los fiscales que intervinieron.

La causa empezó a rodar en 2006 a raíz del sangriento atentado que sufrió Naranjo, que en la noche del 26 de mayo fue víctima de cinco balazos y de quemaduras en su cuerpo luego de ser rociado con nafta y prendido fuego. El empresario sobrevivió de milagro, señaló al ex comisario Pereyra como el autor y hubo conmoción social por la brutalidad y el ensañamiento del ataque. Al poco tiempo cayó como el presunto instigador el empresario Eduardo Fornasari, quien luego quedó desvinculado cuando el juez Guillermo Adárvez dictó su sobreseimiento.

Ahora, la gran pregunta a responder es ¿por qué se demoró tanto la tramitación de la causa contra Pereyra? Poniendo sobre el tapete ese debate, DIARIO DE CUYO consultó dos fuentes clave del caso. Ayer, el abogado de Naranjo, Javier Cámpora, puso el ojo en los magistrados que participaron, en el fiscal y hasta en una de las Salas de la Corte de Justicia. Desde la Fiscalía de Instrucción dijeron que el retraso de debe, principalmente, a los planteos que hizo Cámpora y a las demoras de algunos jueces para resolver.