Impecable, de traje oscuro y corbata roja, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, vino ayer por menos de 5 horas a San Juan: Llegó a las 10.25 al aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento en un avión de la Fuerza Aérea de Chile y partió a las 14.57 de regreso a su país, tras participar en la 39a. Cumbre del Mercosur. En el aeropuerto lo esperaban el gobernador José Luis Gioja; el embajador argentino en Chile, Ginés González García, y su par chileno en la Argentina, Adolfo Zaldívar.
Piñera se trasladó de inmediato al Centro Cívico, donde fue recibido con alfombra roja y con la música de la Fanfarria Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo General José de San Martín.
Luego, cuando le tocó el turno de hablar en la mesa de presidentes, Piñera también se lució con un discurso prolijo y claro, donde instó a integrarse más y mejor "para aprovechar la fuerza del trabajo común" en el crecimiento de los países sudamericanos. La sorpresa para San Juan vino al principio, ya que las primeras palabras del mandatario chileno fueron para el gobernador Gioja, frente a quien admitió la "deuda pendiente" en concretar la construcción del túnel de Agua Negra (ver páginas 4 y 5), además de otros corredores viales, como el de Santos (Brasil) e Iquique, en el norte chileno. Ahí se preguntó:
"¿Por qué nos cuesta tanto la integración en nuestro continente? Ya lo dijo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: este es un continente que no tuvo conflictos religiosos, étnicos ni bélicos como lo tuvieron otros (recordó al Reino Unido en Africa y las guerras de Europa en el siglo pasado), pero no hemos podido aprovechar la fuerza del trabajo común, y sin embargo, en los grandes momentos, América siempre supo estar a la altura de los acontecimientos", dijo, e instó: "Tenemos que tener la misma visión y unidad en todo momento". Al hacer un balance de los 200 años opinó que "aún estamos en deuda con nuestros pueblos" y lamentó que es un "continente que lo tiene todo, y sin embargo sigue siendo un continente subdesarrollado, con mucha pobreza". "Aunque tarde, vale el esfuerzo que estamos haciendo" para revertir esa situación, señaló.
En ese momento el chileno reflexionó que estos pueblos son subdesarrollados porque "llegamos tarde a la Revolución Industrial, no podemos llegar tarde a la revolución del Siglo XXI. Sólo podemos dar el gran salto con integración", dijo, y felicitó a los gobiernos de Uruguay y Argentina por resolver el conflicto de la papelera de Botnia. ubicada en una de las márgenes del Río Uruguay que comparten ambos países.
Para aprovechar la oportunidad que plantea esta nueva revolución, el mandatario chileno enumeró cuatro claves, por fuera de la integración: Mejorar la capacidad humana, por medio de la educación -"estamos en deuda con la calidad de la educación", dijo-; mejorar los conocimientos en Ciencia y Tecnología; potenciar la capacidad de Innovación y emprendimiento de la gente; y por último, capacidad de adecuación a nuevas realidades, para aprovechar las oportunidades, en un mundo cambiante.
"La unidad es la que hace a la fuerza, y eso es lo que debemos lograr aprovechando el nuevo ambiente que se respira en la región" y, fundamentalmente, porque "no estamos atrapados en divisiones", destacó el mandatario chileno. En este punto, Piñera volvió al ejemplo europeo, y destacó que "es impresionante cómo Europa, con 40 millones de muertos logró pasar a una integración", al tiempo que abogó por la unidad de los países de América del Sur, "pero también mirando al resto de América".

