Por cuarta vez consecutiva, Roberto Basualdo encara la lucha electoral para tratar de sentarse en el sillón de Sarmiento. Se define como un luchador en todos los aspectos de su vida y reconoce que es difícil trabajar desde el llano ante el poderío del oficialismo. No obstante, resalta que "las desigualdades me obligan a trabajar en política". Con el sello de su partido, Producción y Trabajo, se convirtió en el líder de la oposición. Desde ese lugar, reunió a bloquistas disidentes, ibarristas, moyanistas y actuaristas para armar el frente Compromiso con San Juan, en el que va como precandidato a gobernador y en el que no tendrá competidores internos en las primarias del 9 de agosto.
Empresario exitoso, reconoce que "gracias a Dios me ha ido muy bien", pero agrega que no puede estar indiferente si al resto no le pasa lo mismo. "Nadie puede ser feliz en un país triste. Entonces, tenés que participar para cambiar las cosas". Ahí es donde lanza críticas al giojismo. Si bien reconoce los logros de gestión, cuestiona aspectos como "en los hospitales hay gente que hace colas durante horas para ser atendida. Además, si no tenemos médicos, ¿para qué sirve un hospital?" Por eso, en su plan de gobierno dice que apuesta a la tecnología y a la infraestructura en salud (ver aparte) porque "quiero una provincia en la que todo funcione bien, como la producción, la seguridad y la educación". Además, planea encarar un programa de viviendas para construir 20 mil en 4 años y entregar materiales para que se hagan otras 10 mil.
Con sólo alcanzar el 1,5 por ciento de los votos, Basualdo sacará el boleto para pelear en la general del 25 de octubre. En las ocasiones anteriores cayó ante José Luis Gioja, pero resalta que "no importa salir primero, tercero o quinto. Puedo decirle a mi familia que trabajé por un San Juan mejor".

