Con un escaso margen de unos 10 puntos, pero suficientes para permitirle el triunfo en las elecciones de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Hugo Leglise se ganó anoche el derecho para continuar por otros 4 años al frente del gremio de los empleados públicos provinciales.
Pasadas las 21 y cuando ya la tendencia era irreversible, Leglise salió de su oficina en el salón central de la sede de la calle Rivadavia y en medio de los cánticos de sus seguidores con el clásico “a dónde están, a dónde están los que nos iban a ganar”, dijo que “estamos terminando una jornada ejemplar de compañerismo en la que no hubo incidentes” y llamó a “la unidad de todos los trabajadores estatales”.
Al cierre de la edición y cuando todavía faltaban escrutar 10 mesas de los departamentos más alejados, la Lista Rosada, que postulaba a Leglise para un tercer mandado al frente de la entidad sindical, cosechaba 840 votos, es decir el 55 por ciento, frente a 700 votos, que representaban el 45 por ciento, de la Lista Blanca, que proponía a Jorge Rivero.
De unos 5.000 afiliados que estaban en condiciones de emitir su sufragio, concurrió un 30 por ciento, que representan los pocos más de 1.540 votos que tenía para su consideración la Junta Electoral del gremio.
“Hemos sido capaces de nivelar el gremio, pero si hubiéramos estado todos juntos hubiera sido más fácil”, dijo Leglise a sus seguidores.
“No me siento ofendido por las cosas que se han dicho durante la campaña, no tengo memoria para recordar los agravios, pero no deben volver los insultos”, agregó.
Se refería a las críticas que desde la lista opositora le dedicaron, acusándolo de haber “vaciado” el gremio y acusándolo de que, por su mala gestión, se habían quedado casi sin afiliados.
No le fue fácil a Leglise alzarse con el triunfo porque dos de sus rivales en las elecciones del 2007 para estos comicios se habían unido en un intento por desplazarlo del cargo.
Se trata de Rivero, que lideró la Lista Azul, y Sonia Espejo, que encabezó la Lista Marrón, quienes ahora formaron la Lista Blanca Unidad y Recuperación, en la que el primero era candidato a secretario general y la otra la postulante a su adjunta. Pero no consiguieron el objetivo de desplazar a Leglise, quien viene siguiendo los pasos de un histórico conductor de ATE, como fue Héctor Sánchez.
“Ningún dirigente se ha hecho rico en ATE”, dijo Leglise en la vereda del gremio y recordó que había recibido un gremio endeudado “y con bandera roja de remate”, pero que ahora “está saneado y sin deudas”.

