Este año, el Frente para la Victoria (FPV) abrió la interna en todos los departamentos y en muchos de ellos hubo duras peleas electorales entre referentes comunales del justicialismo, y entre éstos con sus aliados. En las PASO, la jugada llevó a que los votos de cada uno de los postulantes empujaran a la sociedad oficialista hacia el primer puesto en 17 de los 19 distritos. Pero para la general, la puja puertas adentro terminó jugando en contra principalmente en Caucete, 9 de Julio, Zonda y Ullum, porque los votos que habían conseguido los derrotados en las primarias no se sumaron hacia el candidato ganador sino que se desplazaron hacia la oposición.

El gobernador José Luis Gioja fue claro: “las internas existen y siempre dejan huella” (ver página 7). Así, confirmó lo que muchos dicen por lo bajo, que además agregan que la fuga de sufragios en esos 4 casos se debe a que las bases y dirigentes que fueron vencidos no acompañaron, que los votantes de ese espacio no toleraban al candidato que representó al FPV y que el que sacó el ticket para jugar la final se “relajó”.

Por su estructura verticalista, el peronismo, base del FPV, no está acostumbrado a internas, ya que el líder (nacional, provincial o municipal) conduce y las otras figuras que pudieran hacer algo de sombra, en la mayoría de los casos, son incorporadas al aparato para contenerlas. En 2011, cuando se estrenaron las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), hubo internas en Rivadavia y Chimbas.

En cambio, en estos comicios la disputa fue en todos los departamentos y se dieron casos en que la interna resultó perjudicial. Entre los resultados emblemáticos se encuentra Ullum. En las PASO, el oficialismo llevó como precandidatos al intendente Daniel Albarracín, Jorge Gil, David Domínguez y Edgar Pelayes, que juntos sumaron 2.829 votos, donde el primero ganó el derecho a jugar la general. El segundo fue el basualdista Leopoldo Soler, que sacó apenas 247 sufragios. Pero en la contienda final, Albarracín sacó 1.373 votos, es decir, perdió 1.597, mientras que el opositor trepó a 1.490, conquistando 1.243 sufragios, según datos definitivos. El resultado de las 2 fuerzas más elegidas demuestra de donde Soler pescó las adhesiones para ganar.

En Zonda, el oficialismo presentó a César Monla (exbasualdista con partido propio y actual jefe comunal), y a los peronistas Oscar Villalobos y Juan Carlos Oyola. El primero triunfó y todos juntos obtuvieron 2.346 votos, mientras que la alianza basualdista consiguió 802 sufragios en las PASO, en la que se consagró el diputado Miguel Atámpiz. En la general, el FPV perdió 978 adhesiones y a su vez, el legislador conquistó 1.044 votos. Otra vez, el caudal del justicialismo resultó vital.

Por su parte, en 9 de Julio, los oficialistas Oscar Matamora, Mario Sánchez y Fernando Barboza sacaron 3.990 votos en las primarias. El primero ganó y en la general perdió 788 sufragios. Del otro lado, todo indica que el basualdista Gustavo Nuñez acaparó esas adhesiones, retuvo las 1.578 que había conseguido su frente en las PASO y sumó las del macrismo, en un acuerdo alcanzado con el candidato Raúl Albornoz, más lo que captó de otras fuerzas e indecisos, con las que pasó al frente con 3.419 votos. Y aunque no se había dado a conocer el escrutinio definitivo de Caucete, todo indica que el basualdista Julián Gil logró triunfar sobre la oficialista Mariela Ginestar, gracias a los votantes de Emilio Mendoza, quien perdió en la interna del FPV.