El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, presentó ayer un informe del Archivo de la Memoria que señala que hubo 308 víctimas fatales por el bombardeo de Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955.

El informe fue realizado por Equipo Especial de Investigaciones del Archivo Nacional de la Memoria durante dos años y consistió en la "compulsa de datos de los cementerios, la búsqueda de las partidas de defunción, el registro de los hospitales, el registro de la Policía Federal, la CGT y los familiares de las víctimas".

Duhalde señaló que "de ese entrecruzamiento surgen 180 partidas localizadas" y explicó que la diferencia entre esa cifra y las más de 300 víctimas fatales se encuentra "en que muchos procedían del Gran Buenos Aires y al quedar en hospitales provinciales las partidas de defunción están en los registros de esos lugares donde fallecieron".

En diálogo con Télam, el funcionario destacó el "hilo conductor entre el bombardeo y el golpe de 1976" y señaló que "fueron militares y civiles quienes estuvieron detrás de esto porque hubo siempre civiles que alentaron los golpes y condicionaron su política económica".

Finalmente, el informe concluye que "los múltiples vasos comunicantes entre los golpistas de 1951, 1955, 1966 y 1976 son tan evidentes como el hecho de que la impunidad de que gozaron los asesinos de más de trescientas personas.

En ese sentido, el documento destaca que entre los atacantes de junio de 1955 se encontraban "Eduardo Massera, integrante de la Junta Militar y otros jerarcas de la ESMA.