"Son 60 años de guerra los que tiene Colombia, la única queda en nuestro continente y que de costumbre se desborda para justificar permanentemente las estrategias militaristas por parte de Estados Unidos para penetrar, acosar y atacar nuestra región, para así frenar los procesos de cambio democráticos que se están dando en Sudamérica", relató eufórico el canciller venezolano Nicolas Maduro, un verborrágico funcionario que sigue al pie de la letra la dialéctica de Hugo Chávez y que ayer cerró la Cumbre Social en la Legislatura provincial.

Sin pelos en la lengua, Maduro aprovechó cada instante para disparar dardos hacia Colombia tildándola como "la pata en Sudamérica del Pentágono" y señalando al presidente cafetero, Alvaro Uribe, como el artífice de esta realidad.

"Con el comandante Hugo Chávez hemos iniciado una revolución, retomando los valores de la independencia. Hoy nosotros podemos decir a 11 años de revolución bolivariana que nuestro país dejó de ser una colonia petrolera, y pasamos a ser absolutamente soberanos y todo lo que se decide es en base al pueblo venezolano. Nuestro país dejó de ser una ficha de ajedrez del Pentágono y pasó a ser un gobierno bolivariano de raíz propia", explicó Maduro.

Venezuela rompió relaciones con Colombia y sobrevoló la posibilidad de un conflicto bélico, que fue de inmediato minimizado por los países de la región que le encomendaron a Néstor Kirchner como presidente de la Unasur, mediar para desactivar la tensión y ponerle paños fríos.

La República de Venezuela participa como país asociado al Mercosur y uno de los puntos que está en discusión es la conveniencia de que pase a ser un "socio pleno", cuestión que aceitaría principalmente la relación comercial.