El gobernador de Corrientes, el radical Ricardo Colombi, advirtió que la administración nacional tendría la intención de instalar un "gobierno paralelo" en su provincia a través del intendente de la capital provincial, el kirchnerista Carlos Espínola.
El mandatario, de origen radical, que hasta ahora se había mostrado cercano a la presidenta Cristina Fernández sorprendió ayer al asegurar que "desde la Nación se está queriendo establecer un gobierno paralelo en la provincia". El enojo de Colombi, explicó, se originó en las demoras a la que está siendo sometida Corrientes en la firma del Programa Federal de Desendeudamiento de las Provincias.
"Fuimos la primera provincia que adhirió al decreto respectivo y a partir de esa fecha estamos esperando para avanzar en el acuerdo definitivo", se quejó. En ese sentido reclamó "mayor urgencia" porque "ya han pasado 20 días del plazo máximo de 45, así que no nos queda mucho tiempo".
El gobernador apuntó contra Espínola, quien a mediados de la semana pasada había declarado que la administración provincial aún no cumplió con todos los pasos administrativos para acceder al Programa de Desendeudamiento. "Nosotros cumplimos con todo, salvo que nombremos al intendente como jefe de Gabinete para que nos haga las gestiones", ironizó Colombi.
La embestida contra el ex medallista olímpico no resultó casual porque Espínola es la figura de mayor ascenso en el justicialismo correntino. Espínola además gestionó en diciembre de 2009 la llegada del titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, a una provincia que no recibió la visita de las máximas autoridades del oficialismo desde 2006. "Cada bicho en su corral, que se preocupe de las cosas que a él le competen", reclamó Colombi en alusión al jefe comunal capitalino y aseveró que "estas injerencias están demostrando que desde la Nación se está queriendo establecer un gobierno paralelo" en Corrientes. Aseveró que el pasado jueves mantuvo contacto telefónico con el ministro del Interior de la Nación, Florencio Randazzo, a quien le planteó "la incertidumbre" que tiene el gobierno provincial en torno del Programa de Desendeudamiento e indicó que ante este planteo "posiblemente esta semana" la administración central ofrezca una respuesta. Una de las trabas para la firma del Acta de Desendeudamiento, que ya fue rubricada por Chaco, Tucumán y Buenos Aires, es que el gobierno provincial debería renunciar a las causas abiertas contra la Nación por una serie de deudas.
Al asumir el cargo el pasado 10 de diciembre, el gobernador correntino había señalado que la deuda que el gobierno nacional mantiene con esta provincia asciende a los 552,68 millones de pesos.
