El año pasado dijeron que iban a ser unos 650, rompiendo todos los récords, este año dijeron que serían más de 500, siempre pensando en que tras los filtros, queden unos 400. Ahora, no saben. Al menos, así lo evaluó el ministro de Gobierno, Emilio Fernández, que tiene a su cargo la convocatoria a agentes de policía, que posiblemente sea en abril, pero que sufrirá el impacto de la crisis porque dudan si podrán pagarles a los nuevos uniformados cuando entren de sopetón al sistema.
"Todo hay que analizarlo en el contexto de la realidad, de la crisis, porque todo lo que genere a futuro erogaciones es complicado, se hace difícil saber que va a pasar con el erario público", dijo el ministro.
Según fuentes calificadas, Fernández cambió de idea al salir de la reunión de gabinete que encabezó hace unos días José Luis Gioja, donde les pidió a sus colaboradores que revisen los gastos de sus áreas y se ajusten el cinturón, como medida preventiva para llevar mejor la debacle financiera mundial.
La política de seguridad provincial es una de las más sensibles para la gente, y el plan de captar este año todos los agentes que no entraron el año pasado (al no pasar las pruebas por distintos motivos) contrasta con el marco de "concientización de la austeridad" y con la orden de que "produzcan gastos menores".
El funcionario dijo que "teníamos un presupuesto en función de un contexto pero el contexto cambió y en una crisis las previsiones son difíciles de hacer". Y agregó, sin dar números: "Vamos a hacer un llamado que sea compatible con nuestras posibilidades".
