Buenos Aires, 6 de julio.- La presidenta Cristina Fernández
define por estas horas la agenda de gobierno a fin de darle un
renovado impulso a su gestión, tras los primeros análisis del
resultado electoral y mientras los gobernadores reclaman un encuentro con la máxima autoridad del Estado para coordinar temas pendientes.
En este giro de la estrategia oficial hay funcionarios en la
Casa Rosada que ya hablan de menos apariciones públicas de la
presidenta con el argumento de que sus continuas visitas al conurbano en los últimos meses no fueron beneficiosas para su imagen como gobernante.
Antes de recibir a los mandatarios provinciales, que no sólo
le pedirán cambios de nombres en el equipo de gobierno sino también en asuntos tan delicados como la coparticipación o el sistema de medición de los índices por parte del INDEC, la jefa del Estado debe precisar cuál será la postura del Ejecutivo frente a los reclamos.
Después del comicio del domingo 28, los gobernadores del
oficialismo –especialmente los que resultaron victoriosos en sus
provincias- no están dispuestos a aceptar más excusas para dilatar una definición sobre estos temas.
Nadie afirma en el gobierno que el nuevo empuje que Cristina
Fernández le quiere dar a su gestión incluya un cambio en el
gabinete, pero tampoco se animan a negar esa posibilidad.
Explican en este sentido que el estilo kirchnerista es hacer
pocas modificaciones, pero al mismo tiempo admiten que hay nombres como el del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que no ayudan a la imagen que la mandataria quiere dar a su gestión.
Todos estos temas fueron analizados en las últimas horas en la
residencia de Olivos por la presidenta, su esposo y antecesor,
Néstor Kirchner, y el pequeño grupo de colaboradores que conforman la llamada “mesa chica”.
Como es habitual en estos casos, no trascendió nada de lo
tratado y se presume que recién mañana, cuando Cristina Fernández retome su actividad oficial podría haber novedades.
