Un día agitado se vivió ayer en todo el ámbito político con el inesperado anuncio de la presidenta, Cristina Fernández de adelantar 4 meses el calendario electoral 2009 argumentando que "sería suicida embarcar" a la sociedad en una campaña electoral hasta octubre "cuando el mundo se cae a pedazos".

Durante un acto público en la provincia de Chubut, la presidenta dijo que el lunes próximo enviará al Parlamento una reforma de la ley electoral para que los comicios legislativos se hagan el 28 de junio próximo en vez del cuarto domingo de octubre, como lo prevé la Constitución.

La iniciativa de la mandataria, que a juicio de analistas supone un riesgo político para el Gobierno, abre una carrera contrarreloj en el Congreso para su aprobación y ha dividido las opiniones en la oposición, que está a medio camino de consolidar alianzas y aún no ha concertado sus listas de candidatos.

La ley establece que las listas de candidatos deben presentarse a más tardar tres meses antes de los comicios y que las campañas proselitistas empiezan dos meses antes del día de la votación.

Por tanto, el cambio de la fecha para renovar a la mitad de los 257 escaños de diputados y un tercio de los 72 del Senado debería estar aprobado antes del 28 de marzo, ya que en caso contrario no alcanzarían los plazos para cumplir los requisitos legales.

El proyecto ingresará este lunes al Congreso y será tratado el martes en comisión y el miércoles sería aprobado en una sesión especial en Diputados.

Así lo informó a Télam una fuente del bloque oficialista, que adelantó que "se necesita mayoría simple" para aprobar la iniciativa del Gobierno.

Dirigentes de la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica, segunda y tercera fuerzas parlamentaria, anticiparon su rechazo en duros términos. También el vicepresidente, Julio Cobos rechazó el proyecto y adelantó su voto "no positivo" y el de sus cuatro legisladores en el Congreso.

El cambio fue apoyado por antiguos aliados del kirchnerismo y disidentes del PJ que se han pasado a la oposición y anudan alianzas electorales.

El líder de la UCR, Gerardo Morales, aseguró que el Gobierno de Fernández ha demostrado "debilidad" y "debilita a las instituciones" en lo que constituye una "pésima señal" en un momento de crisis internacional.

En tanto, dirigentes de la Coalición Cívica expresaron su rechazo por considerar que el Gobierno se propone "cambiar las reglas de juego" electoral "sin consultar" con la oposición.

Fernández demostró "falta de voluntad para establecer un diálogo político", afirmó Margarita Stolbitzer, una de las dirigentes de la UCR que pasaron a la Coalición Cívica, que además reúne a peronistas disidentes, conservadores y socialistas.

Aunque advirtieron que harán "todo lo posible" para impedir que se adelanten los comicios, los líderes opositores se declararon "preparados" para ir a la votación en junio próximo.

"No me molesta que se adelanten las elecciones", aseguró en cambio el diputado Fernando De Narváez, quien forma parte de una alianza de peronistas disidentes con Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño. Macri, por su parte cuestionó la medida pero se mostró con ánimo de acompañarla manteniendo la fecha del 28 de junio que había anunciado el jueves 24 horas antes del anuncio nacional.

Al igual que algunos opositores, De Narváez opinó que Fernández quiere adelantar los comicios "quizá porque cree que en octubre la derrota sería catastrófica".

La derrota en Catamarca, minimizadas por el Gobierno, fue magnificada por la oposición, a pesar de que el padrón electoral de esa empobrecida provincia del norte equivale al 1% del total del país y el Frente Cívico lleva 18 años en el poder.

Las encuestas mostraron en febrero que la imagen negativa de Fernández aumentó en dos puntos, hasta el 41%, mientras que su popularidad se mantiene en el 29%.