En seis municipios, el escenario cambió de color político y las nuevas autoridades encararon una fuerte reducción de trabajadores temporarios, que se encontraban dentro del régimen de contratos o programas especiales. Los intendentes de Rawson, Rivadavia, Zonda y Ullum empezaron a disponer bajas y el total de los que no seguirán ascienden a 797 empleados, de acuerdo a las cifras que dieron en las comunas. Los jefes departamentales de Santa Lucía y Angaco adelantaron que harán lo mismo, pero no especificaron el número de los que quedarán afuera.
La decisión de los intendentes, dijeron, apunta a cuidar la economía y a dejar sin efecto a aquellos empleados que no desarrollaban ninguna función. Todo esto, atendiendo a que en la transición de un Gobierno a otro, la continuidad de los trabajadores temporarios depende de la voluntad política de la nueva gestión.
Rawson fue el epicentro de la lucha del giojismo por recuperar un departamento que estaba en manos del ibarrismo. Tras el recambio, la administración de Juan Carlos Gioja encaró un relevamiento que dejó a la luz que de 1.071 obreros con becas y 8 contratados, unos 820 asisten a sus puestos de trabajo. Los restantes 259, según explicó Cristian Agudo, secretario de Hacienda del Municipio, no trabajaban. El funcionario remarcó que, por orden del jefe comunal, ya está tomada la decisión de darles de baja a los que no cumplían funciones y empezaron a hacerlo en forma paulatina.
Por el lado de Rivadavia, marco de una feroz interna en el Frente para la Victoria, en la que se impuso Ana María López, la jefa comunal había expresado que el plan nacional ‘Desarrollo de Empleo Local‘ (DEL) finalizó en diciembre y que no se lo renovó a 316 personas.
En cuanto al lote de los cuatro basualdistas que le arrebataron las intendencias al Frente para la Victoria, Daniel Albarracín, jefe comunal de Ullum, aseguró que le dio de baja a 120 contratados. Sin empleados temporarios, resaltó que trabajará con empresas de servicios para realizar las tareas comunales..
En Zonda, César Monla no le renovó el contrato a 54 empleados y manifestó que quedan 96 personas que le facturan al municipio. De esa cifra, indicó que ‘la idea es reducir, por una cuestión presupuestaria, el 50 por ciento‘..
Marcelo Orrego, intendente de Santa Lucía, afirmó que es imposible sostener los 1.053 contratados que tiene el municipio y remarcó que habrá reducciones, sobre todo en aquellos que ‘cumplían funciones políticas‘. En Angaco, José Castro detalló que hay 50 personas con contrato y que dejará sin efecto a los que no lleven a cabo sus tareas.

