El Gobierno al fin pudo respirar aliviado por la solución en el conflicto de la autopartista Delphi. Es que ayer, el empresario Héctor Méndez, dueño de Conarsa y presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), le comunicó al gobernador José Luis Gioja que adquirió el paquete accionario de la firma que fabrica mazos de cables para automóviles, lo que también fue confirmado por el representante de Delphi en Argentina, Alejandro Ciero. La transferencia de las acciones significa que los 470 trabajadores ya no quedarán en la calle sino que seguirán cumpliendo sus tareas en la planta ubicada en Santa Lucía, pero ahora con un nuevo propietario. El resultado fue fruto de las intensas gestiones que llevó adelante el Gobierno provincial y nacional.

Hoy, Ciero le comunicará la noticia a los operarios y a las 12 se llevará a cabo la última audiencia de conciliación obligatoria entre Delphi, el Ejecutivo local, el gremio plástico y los trabajadores para definir cómo se llevara a cabo el traspaso. En ese sentido, se confirmará si los trabajadores (licenciados desde hace una semana) volverán a sus puestos el próximo lunes, tal cual había quedado plasmado en la reunión anterior. En ese sentido, la empresa también se había comprometido a adquirir los insumos desde esa fecha para que la planta siga produciendo, hasta que se cierre definitivamente la operación.

Cuando a fines de diciembre Delphi comunicaba que cerraba la fábrica y trasladaba todo hacia Brasil para abastecer al mercado argentino desde ese punto, el futuro de 470 familias se tornó sombrío. Sucede que se trata de mano de obra calificada pero para ese tipo de trabajo específico, que en el país es escaso o nulo, por lo que los operarios debían empezar a probar suerte en otros rubros desde cero. Encima, hay trabajadores de mucha edad, a los que les falta años para jubilarse. Por eso, el Gobierno encaró las gestiones para evitar el cierre y que los trabajadores no quedaran desempleados. En las tratativas, contó con el apoyo de la Nación, que obligó a Delphi a que vendiera, dado que notaban que se estaban dilatando las negociaciones con los posibles compradores, a pesar del discurso de la voluntad de transferir el paquete accionario.

Finalmente, el comprador fue Méndez, un hombre que desde la UIA ha sabido ser crítico de la gestión kirchnerista. Su plan de trabajo “es sustentable en el tiempo”, dijo Sandra Barceló, secretaria de Industria. El empresario tiene el compromiso de Peugeot de seguir comprando los mazos de cable locales, un punto clave ya que la automotriz es el principal cliente. Pero además, cuenta con el respaldo de Cristiano Ratazzi, el presidente de Fiat, cuya automotriz comprará los productos para un nuevo modelo de Fiat, homologado este año.