Tenía razón. Dos millones de pesos son mucho dinero, hablando en términos absolutos, incluso para un presupuesto que supera los cuatro mil millones. Sin embargo, nada es mensurable en términos absolutos, sobre todo cuando involucra valores que superan lo estrictamente monetario. Un ejemplo de ello sería el "recupero" -hablando en términos económicos- del Centro Cívico, tras la realización de la XXXIX Cumbre del Mercosur. Imposible cotizar el rédito para la provincia en materia de promoción a nivel internacional.

El próximo 4 de septiembre se cumplirán dos años de la sanción de la ley provincial 7.921. La norma, motorizada por el Poder Ejecutivo, declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación un terreno ubicado sobre calle Laprida al 37 Oeste, justo frente a la sede de la Obra Social Provincia. Con una superficie de 426,48 metros cuadrados, el destino del inmueble es, según establece la ley, la instalación del Centro Histórico Cultural Sanmartiniano.

Dos años más tarde, el proceso de expropiación está congelado porque el proyecto cuesta dos millones de pesos. "Es mucho", confió con pena un militante de la causa sanmartiniana, repitiendo el argumento escueto, tajante, inapelable, que escuchó de boca de las autoridades oficiales.

Mientras tanto, desde mayo de 2007, el máximo reconocimiento que dejó el General José de San Martín a los sanjuaninos, la bandera del bravo -y derrotado- regimiento de Talavera, se encuentra en custodia del Regimiento de Infantería de Montaña 22, tras el desalojo de la Celda Histórica del Convento de Santo Domingo.

El estandarte estuvo alojado muchos años en el Museo Histórico Nacional, en Buenos Aires. Las gestiones demandaron un importante esfuerzo político para devolverle a la provincia el obsequio del Libertador, cosa que finalmente se logró a comienzos de esta década. Al Centro Histórico Cultural Sanmartiniano debería ir la bandera de Talavera y otras piezas alusivas a la estrecha relación del general correntino con el pueblo sanjuanino.

El museo funcionaría como complemento del cruce cordillerano que organiza el gobierno cada febrero por la misma huella sanjuanina que transitaron San Martín y O’Higgins en 1817, rumbo a la victoria de Chacabuco.

Dos millones de pesos son mucho dinero. Tal vez no tanto.