Como tres sensibles elementos que se fueron prestando protagonismo, el calor, el color y la alegría se alternaron frente a una de las puertas del Hospital Universitario Austral, donde los militantes kirchneristas acaso batieron récords de espera de un parte médico presidencial que se hizo rogar, a tono con su importancia.
Si bien fueron unos 300 y no multitudes las que se mantuvieron firmes sobre la avenida Juan Perón -cual otra, si no-, no puede negárseles actitud, cuando brilló por su ausencia cualquier atisbo de funcionario o dirigente que brindara información o al menos una botellita de agua que mitigara tanta espera. En rigor desde el martes pasado, pero acrecentado desde las primeras horas de ayer, se presentaron militantes de numerosos partidos del conurbano, con banderas identificatorias y la consigna abrumadora ‘Fuerza Cristina‘ o, más cercana, ‘Fuerza Morocha‘.
En demostración de fidelidad hay que decir que se impuso al perenne intendente de José C. Paz, Mario Ishii, quien copó la parada con incontables banderitas. Pero en altura perdió con el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro, quien dispuso un globo azul con la leyenda, como no, ‘Fuerza Cristina‘. Y en tamaño, con las banderas de la agrupación Kolina, que encabeza la cuñada presidencial y ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, todas de condición ‘extra large‘.
A cantar
Los simpatizantes, en su gran mayoría veinteañeros, mantuvieron el espíritu en alto, con cánticos tales como ‘che, gorila, che gorila, que quilombo se va armar, si la tocan a Cristina‘, acaso el hit de la mañana, más otros cánticos setentosos.
A un costado del impenetrable portón de ingreso, se ubicó un camión-escenario con monitores que transmitían la señal amistosa del oficialismo CN 23, y otro con los colores celeste y blanco, bajo la leyenda ‘colectivo militante‘. A un costado, un puñado de carpas tipo ‘iglú‘ daban cuenta de la vigilia desde la noche anterior. Los periodistas, para escapar al calor creciente, se parapetaron en el bar de un hotel ubicado justo enfrente de la clínica privada, que desbordó de personas y desbordó a las mozas, poco habituadas al ritmo de los hombres de prensa.
Por allí pasaron los hombres de La Cámpora Andrés ‘Cuervo‘ Larroque, Mariano Recalde y Eduardo ‘Wado‘ De Pedro, quienes tomaron un café y compitieron entre ellos en manifestar mutismo ante los representantes de los medios. También se informó que la plana mayor de La Cámpora paso algunos momentos en un local, que supo funcionar como lavadero.
Informados -de manera extraoficial, al estilo K- de que el parte médico podría ser leído a las 11,30, los periodistas se agolparon alrededor de un atril dispuesto en un costado de la entrada. La guardia se transformó en un infierno casi literal, ya que el vocero Alfredo Scoccimarro aparecería recién dos horas y media después, con el escueto parte médico.
Antes de ello, circularon botellitas de agua compradas por turno como si fueran paquetes de euros, y los más desesperados hombres de prensa arrancaron carteles colgados en las paredes del hospital, para cubrirse del sol. Después, llegó el alivio y la alegría, porque pudo escaparse del solarium involuntario y, por supuesto, porque la Presidenta resultó intervenida con éxito.

