El titular del Juzgado Federal Nº 2, Leopoldo Rago Gallo, le hizo lugar al planteo del fiscal Francisco Maldonado y abrió la investigación contra el cortista Juan Carlos Caballero Vidal. Según trascendió de fuentes calificadas, el magistrado dispuso que la Corte de Justicia le entregue los registros de los expedientes y recursos de hábeas corpus presentados vinculados a Héctor Cevinelli, la víctima que fue secuestrada y torturada en 1977, a quien además le robaron en su casa (ver recuadro).

Si bien los pesquisas saben que los expedientes en la Justicia provincial son destruidos a los 10 años, quieren corroborar si al menos hay un acta en la que consten los documentos que fueron desechados.
El dato es importante porque el abogado Pedro Bayugar declaró en el segundo megajuicio por delitos de lesa humanidad que le había presentado un hábeas corpus a Caballero Vidal cuando era juez de primera instancia. Las fuentes indicaron que los investigadores apuestan a encontrar algún registro de ese planteo y ver qué se hizo al respecto. Esa presentación apunta a que una persona detenida ilegal y arbitrariamente recupere su libertad de manera inmediata.

Bayugar había dicho que cuando apareció Cevinelli, fue a contarle la novedad al magistrado, a quien conocía porque había trabajado en su juzgado. En el encuentro, el abogado contó que Caballero Vidal le confesó que “sabía que Cevinelli no tenía nada que ver con la subversión y que tenía muchas posibilidades de aparecer” y que sabía que la víctima “había tenido algunos conflictos con el comedor universitario”, ya que en esa época era estudiante. Además Bayugar había expresado que cuando abordó el tema del robo de la moto y otros efectos personales de su cliente, fue ahí que el hoy cortista sacó una pistola 9 milímetros del cajón, la puso arriba del escritorio y le dijo: “Supongo que tendrán poderosas razones para olvidarse de todo lo sucedido”. 

Por esa razón, el fiscal entendió que Caballero Vidal fue parte del aparato represivo de la dictadura y que desde su función de juez no hizo nada ante la situación de Cevinelli. Por eso, lo imputó como partícipe necesario de los delitos de tormentos agravados, privación ilegítima de la libertad y robo agravado, además de señalarlo como integrante de una asociación ilícita y de no promover la investigación penal a favor de la víctima. Además consideró que es el responsable de las amenazas a Bayugar. También había pedido la indagatoria del cortista y en el juzgado habían señalado que llevarán a cabo esa solicitud.

 

Cevinelli, su sensación e historia

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Tras la imputación contra el cortista Juan Carlos Caballero Vidal, Héctor Cevinelli dialogó con este medio sobre sus sensaciones e hizo sus reflexiones. “El tema está en la Justicia y entiendo que el fiscal ha procedido como debe. El comentario que hizo el abogado (por Pedro Bayugar) nos obligó a no reclamar sobre los bienes que me robaron. Esta situación fue similar cuando fuimos a verlo al jefe de la SIDE en Mendoza, el coronel Riveiro, y la recomendación fue ‘no abrás más la boca sobre este tema’. Esto era una técnica de estos señores y ahora hay que esperar que la Justicia resuelva”, resaltó.

Cevinelli era un militante del peronismo de izquierda y fue detenido el 12 de marzo de 1977 en su casa del Barrio Sargento Cabral, en Rivadavia, por un grupo armado cuyos integrantes estaban vestidos de civil. De los 22 días en los que estuvo apresado, los diez primeros fueron “de intensa tortura. Fui atado, golpeado y picaneado”, le había manifestado a este medio cuando se abrió su causa.

En los interrogatorios le preguntaban por los nombres y direcciones de otras personas, sobre los grupos guerrilleros y dónde tenía armas. Fue liberado el 4 de abril y sus captores lo abandonaron cerca de Chepes, en la Rioja, según había dicho. Con el tiempo, dedujo que el lugar en el que estuvo fue el campo de tiro del RIM 22, el cual fue inspeccionado durante el primer megajuicio.