La esquina Noroeste de avenida España y República del Líbano era un tumulto de gente. Tanto de quienes esperaban que alguien les dijera dónde votar como de aquellos que hacían cola esperando que alguna de las motos se desocupara para que los llevara a emitir su voto. Este año la movilización gratuita de gente se hizo hasta en estos vehículos de dos ruedas, puestos al servicio de la comunidad por los propios dueños sin cobrar nada a cambio ni recibir combustible de los votantes para los viajes. A esto se sumaron los colectivos, combis, taxis y remises contratados por los partidos políticos.
"La gente fue a votar a una escuela y resulta que no estaba en los padrones. Cuando le informábamos que votaba en otra que estaba más lejos, se quejaba porque no tenía medios para llegar -contó Leticia Nievas, integrante de la Juventud del Espacio Democrático, seguidora del diputado nacional Juan Carlos Gioja, que instaló el puesto de información en España y Del Líbano-. Por eso decidimos llevarla en nuestros propios vehículos. A los más jóvenes en moto, y a los mayores en auto o camioneta".
Desde las diferentes juntas departamentales, a las 7.30 horas partieron las combis, taxis, remises y colectivos contratados por los diferentes partidos políticos para el traslado gratuito de votantes. Que, si bien nadie supo precisar cuántos, desde estas sedes sostuvieron que fueron más que en la elección anterior. Cálculo que la misma gente ratificó.
"Llamé a tres remiseras solicitando un móvil para ir a votar y no conseguí ninguno -contó Josefa Fuentes, que votó en la escuela Antonio de la Torre-. Me dijeron que no había autos disponibles porque todos habían sido contratados para llevar gente gratis a votar. Por suerte salí a la calle y dos de estos taxis contratados se pararon, una tras otro, para ofrecerse a llevarme".
Alfonso Aciar, chofer de una de las combis contratadas, dijo que este año el traslado de gente fue mucho más complicado que en la elección anterior. Todo por los barrios nuevos que se entregaron y las villas que se erradicaron después del 2007.
"Recogí gente de algunos barrios de Rivadavia que votaban en Pocito, porque en el 2007 vivían en este último departamento -contó el chofer-. Esto hizo que cada viaje fuera largo y provocara quejas de algunos pasajeros".

