San Juan, 18 de septiembre.- Durante la mañana, el juez Pablo Oritja, del Juzgado de Jáchal, el equipo de fiscales enviado por el Ministerio Público Fiscal y los peritos, realizaron la inspección ocular en la mina Veladero, en la zona donde se encuentra el valle de lixiviación, donde precisamente ocurrió la fuga de cianuro el pasado domingo y donde al menos 224.000 mil litros se derramaron.

A primera vista, el peritaje arrojó algunas conclusiones: la primera, que por el estado de la válvula que permitió la fuga podría tratarse de una pieza que había cumplido su vida útil; la segunda, que al momento que el cianuro se derrama y va a un canal que hace las veces de conducto que guía cualquier líquido hacia la pileta de contingencia, una compuerta que debió estar cerrado y sin embargo se encontraba levantada.

El cierre o apertura de la compuerta depende de un operario que pudo haber ejecutado la maniobra con o sin autorización de un superior. Este presunto error es calve, porque por esa compuerta salió el cianuro que fue a parar al río.