San Juan, 1 de abril.- Durante el discurso de apertura de sesiones el gobernador Gioja se refirió al accidente aéreo de Valle Fértil y se comparó con Superman a la hora de hablar del apoyo que recibió tras el trágico siniestro.
“Hasta ese día aciago tal vez yo pensaba que era Superman. ¿Y quieren que les diga la verdad? Hoy ya no lo supongo más: hoy sé que soy Superman… pero no porque tenga ni la más mínima capacidad extra-humana, sino porque tengo algo más poderoso aun: el afecto, el cariño y la solidaridad de mi familia, de mis amigos, de cada uno de ustedes y de esos miles y miles de sanjuaninos que me lo hicieron saber con sus buenos deseos, sus ruegos, sus plegarias y su presencia física el día en que finalmente pude volver a esta bendita tierra”, dijo ante un auditorio repleto.
“Es por eso que no puedo comenzar este breve discurso sin pronunciar esa palabra mágica que, con sólo decirla en voz alta, nos devuelve a una condición de humildad que jamás debiéramos perder: me refiero a la palabra “gracias”. Eternamente gracias. Por lo que he vivido y sabido, quienes nos encontramos cara a cara con una muerte abrupta pero que Dios nos permitió continuar en esta tierra para terminar las misiones que nos hemos impuesto, gozamos esta nueva oportunidad de vida al amparo de una profunda modestia y sencillez. Creo que no es casual, sino el resultado de saber que tan frágiles somos y, por eso mismo, cuánto más debemos empeñarnos en lo que nos hemos comprometido a realizar”, continuó.
Además, se refirió al tiempo que pasó fuera de la provincia recuperándose de las heridas que le generó el accidente y aseveró que tras rehabilitación se encuentra “de pie, firme y erguido, con todas las fuerzas y con las ganas intactas”
“Cada día que pasé sin respirar el aire sanjuanino sentí que me faltaba el oxígeno. Se los digo porque aun con la certeza de que iba a salir adelante, se me venía a la cabeza lo que hemos logrado y lo que aún nos falta. Mi cuerpo descansó más que suficiente en esos cuatro meses de recuperación, pero les aseguro que mi cabeza siguió funcionando muy bien. Por cierto, la impotencia de saber lo que falta y el impedimento físico de no poder encararlo, fue tal vez, un dolor para el que los médicos no tenían anestesia”, dijo al respecto.

