Sin perder la cautela que demanda el caso, los médicos que atienden a José Luis Gioja estaban contentos ayer porque el primer mandatario respiró durante más de 8 horas continuas sin asistencia mecánica. Dicen que es un avance muy importante en el llamado proceso de “destete” y si su evolución sigue al mismo ritmo, estiman que la semana que viene podrían sacarle el aparato en forma permanente. De acuerdo al parte oficial que se dio a conocer sobre su estado, no volvió a tener fiebre y empezaron a suministrarles alimentos blandos por boca.
Gioja cumplió ayer 21 días internados en la Terapia Intensiva del Hospital Rawson y si bien tuvo vaivenes en su cuadro general, esta semana no aparecieron complicaciones y la evolución ha sido sostenida. Al punto que día a día mejora en su capacidad pulmonar, un tema que los especialistas evalúan como prioritario. Según fuentes calificadas, el lunes estuvo por momentos breves sin el respirador artificial y ayer superó las 8 horas.
La prescindencia de la asistencia mecánica es clave. Sucede que mientras más tiempo use el aparato, es mayor el riesgo de focos infecciosos por el ingreso de gérmenes o por la imposibilidad de liberar secreciones pulmonares.
El Gobernador tuvo picos de fiebre de hasta 38,5 grados la semana pasada, que evidenciaban una infección. Pero en los últimos días no volvió a registrar temperatura y eso es un síntoma de que está respondiendo bien a los antibióticos que le suministran y al drenaje que tiene en el lado izquierdo del abdomen, de donde le extrajeron el bazo en una intervención quirúrgica practicada a las horas de haber ingresado al Servicio de Urgencias del nosocomio.
A medida que mejora su sistema respiratorio, a Gioja lo comenzaron a alimentar por boca. El miércoles le dieron líquidos y ayer alimentos blandos, como gelatina y puré, y los toleró sin ningún problema.
En el resto de su estado de salud, el Gobernador se mantiene estable. Está lúcido y conectado con el medio, con tensión y ritmo cardíaco normales y su función renal tampoco tiene problemas. Por recomendación de los médicos, las visitas continúan restringidas al máximo y los únicos que pueden entrar a Terapia Intensiva a visitarlo son sus familiares más íntimos.

