El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, advirtió ayer que “la Patria no se cimentó con delirios de grandeza desafiantes”, y exhortó a seguir el camino de quienes “lucharon por la Patria más allá de las diferencias”. El primado argentino reclamó “humildad” a los gobernantes y criticó la “veleidad” como un desvalor “que carece de toda propuesta”, y al que consideró “un mal argentino”.”Los maquillajes y vestidos del poder, y la reivindicación rencorosa, son una cáscara de almas que llenan su vacío triste, sobre su incapacidad de brindar caminos creativos e impiden confianza. Es el vaciamiento consecuente de lo compulsivo de la soberbia, en su manifestación más torpe, que es la veleidad”, aseveró al presidir el Tedéum en la catedral metropolitana.

La presidenta Cristina Fernández no asistió al oficio religioso por el 25 de Mayo en el templo porteño, porque prefirió llevar la celebración a Resistencia, donde escuchó la homilía del arzobispo local, monseñor Fabriciano Sigampa. Pero sí estuvieron el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y otros miembros del Gabinete. Entre otros, la ministra María Eugenia Vidal, su compañera de fórmula para las próximas elecciones, y el rabino Sergio Bergman, primer candidato a diputado por la Ciudad.

Bergoglio insistió en cuestionar al “veleidoso o vanidoso”, a quien definió como aquel que “confunde pactos de contubernio con la organización, escaramuzas con luchas, ventajismo con horizonte de grandeza. Como no se soporta a sí mismo, necesita atemorizar a los demás y llena de palabras contradicentes lo que los hechos evidencian”.

“Como carece de propuesta, sólo enuncia reivindicaciones, vive cuestionando, relativizando y trasgrediendo, porque en el fondo sobrevive eternizando su adolescencia. Cuidado ninguno de nosotros está libre de la veleidad” y llamó a seguir el camino de quienes “lucharon por la patria más allá de las diferencias”.