El abogado Carlos Infante pasó ayer por Tribunales y declaró frente al juez de la megacausa. Fue convocado por el caso Suraty, un juicio de expropiación en el que hubo una dudosa cesión de derechos por unos pocos pesos cuando ya había sentencia firme por más de $1 millón. Según fuentes judiciales, el profesional aseguró que no tuvo ninguna participación en el proceso y que lo único que hizo fue asesorar profesionalmente a su hermana Celina, que fue una de las que se quedó con parte de los derechos.
Infante dio explicaciones ante el juez Benito Ortiz, quien subroga en el Juzgado de Instrucción Nº 5 donde se tramita la causa por el escándalo de las expropiaciones. Lo citó para que brinde una declaración informativa sobre su participación en el caso Suraty, uno de los juicios sospechados de contener irregularidades.
Suraty es un particular que compró por $5.000 el 65% de los derechos de un juicio de expropiación de un terreno que era de San Vicente de Paul. El resto fue adquirido por $1.000 por una mujer de apellido Almeida, que a su vez se los cedió a Celina Infante. La operación llamó la atención, por los actores y porque el juicio ya tenía sentencia favorable por más de $1 millón.
La institución cedió los derechos, supuestamente, asesorada por Santiago Graffigna, el principal implicado en la megacausa. A su vez el abogado de San Vicente era Gustavo Mulet, socio de Infante y jefe de Almeida. Otra curiosidad es que el juicio no se pudo cobrar, hasta que Graffigna lo tramitó como abogado de Suraty y logró rápidamente que se ejecutara la sentencia.
Infante aseguró ayer que no tuvo nada que ver y que “sólo” le dio asesoramiento profesional a su hermana, para que decidiera si se quedaba o no con los derechos que le ofreció Almeida. Por otra parte, dijo que no conocía el juicio, porque Mulet lo llevaba desde antes de que fueran socios.
