Como se siguen produciendo vacantes en el Poder Judicial de San Juan y todavía no se termina de cubrir el déficit de empleados en ese poder del Estado, entre febrero y mayo próximo ingresarán un total de 45 nuevos asalariados, que se sumarán a los 104 que ya habían entrado durante el 2015. Se trata de los postulantes que aprobaron el concurso de ingreso que tuvo lugar el año pasado. Por el momento no tienen previsto cubrir otros puestos, según explicó el secretario Administrativo de la Corte, Javier Vera.

Para trabajar en el Poder Judicial de la provincia, inicialmente se habían inscripto el año pasado un total de 9.900 personas, pero muchos fueron quedando en el camino por las exigentes pruebas que les tomaron. Varios fueron eliminados en las distintas instancias de los exámenes y finalmente quedaron 625. Los que no ingresaron han pasado a integrar un banco de datos hasta 2017 para que, si hay nuevas vacantes disponibles, sean tenidos en cuenta para cubrirlas.

La forma de designar a su personal en la Justicia ha sido motivo de críticas en repetidas oportunidades porque en los últimos tiempos los nombramientos han sido a dedo o se optaba por nombrar personal de maestranza, pero al poco tiempo los designados terminaban cumpliendo tareas en los juzgados. Y la última vez que se llamó a concurso, en el 2005, quedó la fuerte sospecha de que había personas favorecidas.

Como no había ocurrido en los últimos 10 años, los aspirantes a trabajar en el Poder Judicial fueron evaluados en 3 etapas. Consistieron en un primer examen de velocidad dactilográfica, la segunda prueba fue de corrección ortográfica de un texto y la tercera estuvo basada en conocimientos en derecho.

Pero cada etapa fue eliminatoria y muchos aspirantes fueron quedando en el camino. Por ejemplo, después de la depuración de los inscritos y de que muchos desistieran finalmente de rendir, quedaron 4.500 aspirantes que fueron evaluados en un centro de cómputos ubicado en Rawson. La primera prueba fue de dactilografía, que exigía escribir 120 palabras en 4 minutos y sólo 1.200 cumplieron el objetivo de avanzar. Más que lentitud a la hora de tipear, la mayoría de los 3.300 reprobados cometió muchos errores ortográficos, le descontaron los términos mal escritos y fue eliminada del concurso automáticamente.

La última etapa del concurso fue un test psicológico a partir de los perfiles de empleados que requería el Poder Judicial.

Al igual que sucederá ahora, en diciembre del año pasado los nuevos empleados ingresaron como escribientes, la categoría más baja del escalafón administrativo, con una sueldo inicial de unos 7.000 pesos, que se podía incrementar en un 50 por ciento si el agente tenía, por ejemplo, título de abogado. Si ya se había desempeñado en la administración pública, también podía mejorar el haber con la antigüedad, que es del 2 por ciento por año trabajado.

Los nuevos trabajadores pasaron a desempeñarse en un amplio abanico de dependencias, como por ejemplo Contaduría, el Área Social y en los distintos juzgados Penales, Civiles, Laborales y de Paz, estos últimos en los departamentos.