El 32 por ciento de las bodegas elaboradoras sanjuaninas (es decir, 50 de un total de 154) fueron inhabilitadas por el INV y no pueden realizar ningún movimiento de vinos hasta que presenten un plan de obras para mejorar la infraestructura e higiene del establecimiento. “Limpieza y orden son las faltas más corrientes”, dijo Juan Luis Lépez, el jefe de la delegación San Juan del Instituto Nacional de Vitivinicultura, quien impuso la sanción en el marco del cumplimiento de las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), una normativa que empezó a exigirse desde el año 2009 para darle calidad y confiabilidad al vino que es un alimento, pero que no todos los establecimientos cumplen.
“Nos vamos a poner cada vez más duros”, dijo Lépez al informar el resultado de las inspecciones realizadas en el marco del control y fiscalización de productos alimenticios. El directivo dijo que se ha terminado de visitar a la totalidad de bodegas locales y en las que se detectaron fallas, se las intimó a presentar un plan de trabajo. “Se les dio un plazo de 15 días para que presenten un plan de trabajo con las obras o tareas necesarias con respecto a las Buenas Prácticas de Manufactura. Ni siquiera le exigimos las obras, sino el plan!, pero no lo hicieron y por eso hemos inhabilitado a 50 bodegas. O sea, no pueden hacer movimientos hasta que nos traigan el plan”, explicó Lépez. “Una vez que nos traigan el plan y lo evaluemos, veremos el plazo para que hagan las obras”, dijo. “O sea, no se ha inhabilitado porque no hagan los trabajos, sino porque no nos presentan lo básico que es el proyecto de lo que piensan hacer para cada uno de los ítems en que están en falta”, agregó.
En San Juan existen 204 bodegas pero en la actualidad sólo 154 están en actividad. De ellas, un 20 por ciento son exportadoras y cumplen con las BPM porque son un requisito excluyente en el mundo para poder comprar los vinos. Entre las restantes se encuentran un puñado de “descuidadas” a la hora de mantener la infraestructura y el orden en buenas condiciones de higiene y seguridad, según el INV. La falta de tela mosquitera en las ventanas -para evitar la entrada de bichos o palomas- roturas en techos, falta de limpieza, bolsas tiradas y desorden en general son las faltas más frecuentes con que se toparon los inspectores. Claro que también hay falta de sanitarios en condiciones y otras obras de infraestructura menor.
FLEXIBILIDAD
Ángel Leotta, titular de la cámara Vitivinícola -que reúne a las bodegas trasladistas de San Juan- admitió el problema y dijo que la intención del sector es acatar la normativa, aunque pidió tiempo: “Los establecimientos nos debemos poner en condiciones, lo exige el Código Alimentario porque trabajamos con un alimento.
Lo que pedimos es una flexibilización para realizar las inversiones”. Agregó que hay establecimientos que adolecen de cartelería, “que no vale casi nada y será fácil colocar, pero hay otras donde hacen falta obras como baños que requieren más inversión”.
En ese sentido, Lépez dijo que todo dependerá de las obras a realizar: “Si alguien viene y me dice que necesita poner un surtidor y me pide un año, no se lo voy a dar. Le doy 2 o 3 meses y vuelvo a inspeccionar y si no está puesto el surtidor, lo voy a volver a inhabilitar!”, sentenció. E inmediatamente volvió a quejarse: “¡Lo que pasa es que hay gente que no quiere hacer nada, ha venido gente a pedir 2 años para empezar a traer los planes de trabajos!”.
Este año el INV además de ponerse más exigente ha agregado un nuevo punto al manual de Buenas Prácticas, referido al uso del agua de pozo: Los establecimientos que no cuentan con agua potable, sino de perforación deben presentar un análisis que certifique que el agua está en buenas condiciones. “Se lo venimos advirtiendo desde hace dos años, y vamos a tener que ser mas exigentes, si no los inhabilitás, no vienen”, reiteró el jefe local del INV.

