En su primera actividad pública tras la operación del 17 de enero pasado, el gobernador José Luis Gioja se mostró ayer muy preocupado por el tema vitivinícola, al punto que señaló que será la primera cuestión de la que se quiere ocupar cuando regrese a la función pública, el próximo lunes. “Ningún grano de uva va a quedar en la cepa”, sostuvo en diálogo con los periodistas, en un claro mensaje dirigido a los viñateros. Y adelantó que quiere hablar con su par mendocino Francisco “Paco” Pérez sobre el acuerdo que ambas provincias suscribieron en diciembre sobre la liberación de vinos.
“Hay que dialogar mucho y tenemos que poner el caballo delante del carro, esto quiere decir que los intereses comunes tienen que estar por encima de los intereses particulares. Hay muchos sectores y muchos intereses que se cruzan”, sostuvo el mandatario.
El sector vitivinícola provincial viene padeciendo una profunda crisis, caracterizada por el sobrestock de 300 millones de litros de vino que ha hecho caer sensiblemente los precios, a lo que se suma el derrumbe de las ventas en el mercado interno y la merma en las exportaciones.
Luego de participar en el acto de cambio de guardia de la Bandera de Cabot (ver página 6), el mandatario dialogó con los periodistas y manifestó que “nosotros pactamos con Mendoza un acuerdo. Queremos que este acuerdo esté vigente por lo menos en la parte medular. No he hablado con Pérez, pero lo voy a hacer. Además, nosotros vamos a insistir ante el INV para correr la fecha de traslado para evitar especulaciones”. Ambos gobiernos decidieron postergar la fecha de liberación de vinos al 1 de noviembre para las grandes bodegas y para las chicas, la fecha será el 1 de agosto.

