La provincia de San Juan está decidida a convertirse en un polo de generación solar para el país. Para ello, el año próximo, el Gobierno construirá aquí la segunda planta de generación solar que tendrá la particularidad de que todos sus componentes, desde la obtención de la materia prima hasta los paneles solares que hoy vienen del extranjero, serán fabricados en San Juan, según informó ayer Víctor Doña, el diputado oficialista que está llevando adelante actualmente las negociaciones y armado del ambicioso proyecto de energías alternativas. No es todo. Con esa planta nacerá también una empresa mixta, con capitales provinciales, nacionales y privados, que será la encargada de manejar y financiar muchas otras plantas que generarán electricidad para inyectar al sistema interconectado nacional y hasta lograr que futuras casas, a adjudicar por el Instituto Provincial de Vivienda (IPV), sean construidas con paneles solares para incorporar mayor energía a la red tradicional. El dato de los avances en la creación de la empresa estatal para energías alternativas fue revelado por el gobernador Gioja el sábado pasado en Radio Colón. Ayer Doña informó los detalles más relevantes del proyecto, referidos a los avances en el aspecto financiero, que es clave para la realización de la obra: el ambicioso plan tiene un costo de 300 millones de dólares (un tercio de lo que cuesta el túnel de Agua Negra), pero para arrancar se precisarán inicialmente entre 70 y 80 millones de dólares, los cuales serán aportados por esta nueva empresa estatal mixta. ‘El Estado provincial está dispuesto a poner 30 o 35 millones de dólares, otro tanto la Nación y algunos privados aportarán otra parte, menos que eso. En la Nación ya nos han dicho que sí, porque están apoyando el desarrollo fotovoltaico. La Presidenta lo está avalando’’, dijo Doña. Para conseguir el resto de la plata, la Provincia ha diseñado un esquema de financiamiento similar al que está permitiendo la construcción de la presa Punta Negra. Esa central se está construyendo con un fideicomiso al que la Nación deposita cada año por la potencia que Caracoles aporta al sistema interconectado nacional. En el mismo sentido, la idea con el plan solar es construir una planta solar el año próximo con todos los componentes ‘made in’ San Juan, ya que la razón de ser del plan es completar toda la cadena de valor en la provincia, incluyendo la realización de los paneles solares.
Así una vez materializada esa planta, con la potencia que inyecte a la red eléctrica nacional, se busca que la Nación aporte los fondos equivalentes a un fideicomiso por 15 años cuyo destino será la concreción integral de todo el proyecto solar. Doña dijo que se está pensando en una central solar de entre 80 y 110 megavatios. La primera planta solar que hizo el Gobierno es piloto y tiene 1,2 megavatios, lo que alcanza para proveer electricidad a unas 2.000 casas. ‘Una vez que se tenga la primera parte de la plata vamos a ir haciendo paneles e instalando centrales, y esos megavatios van a generar a una tarifa y eso va a ir a un fondo y de ahí se va a sacar para ir completando los otros pasos’’, explicó.
Lo que se está analizando ahora es el precio que se establecerá por cada megavatio, una tarea inédita porque no hay legislación en Argentina que regule tarifas de la energía solar. ‘Se va a conformar una especie de holding, join venture o consorcio, la figura jurídica se está discutiendo; y en función del aporte inicial van a ser los beneficios. Como va a ser una sociedad anónima, con el correr de tiempo las acciones van a cotizar en bolsa y los privados podrán ir comprando. La intención del Estado es poner el 90% e integrar el 10% con aportes privados. La idea es que una vez que se afirme la estructura, en 4 o 5 años; se quede solo con un 15 o 20%’’, agregó. No se sabe todavía donde va a estar ubicada la planta solar -‘no importa el lugar, sino el financiamiento’, dicen en el gobierno. Respecto al holding que se armara, como se trata de una sociedad de sociedades el gobierno provincial está estudiando conformarla con EPSE o DECSA -las dos sociedades anónimas provinciales-, la Nación lo haría a través de ENARSA y se agregarán las empresa privadas que aporten capital (hay interés local y alemán). De esa confluencia se armara la nueva empresa, a la que se le pondrá un nombre, y va a ser la que administrará todo el negocio.

