Dólares sin declarar por todas partes, excusas increíbles, más de cien funcionarios de la anterior ‘histórica’ gestión investigados por corrupción, un Presidente sospechado de armar empresas para evadir plata, y muchísimo más, es lo que domina hoy los medios de comunicación del país, y de fuera de él, lamentablemente. Pero ojo que en la patria chica también ocurren cosas raras: en un rápido resumen se pueden mencionar, por ejemplo, el escándalo de monseñor Alfonso Delgado, quien está al borde de ser investigado por lavado de dinero; el insólito caso del presidente del EPRE, Jorge Rivera Prudencio, quien no acepta que le controlen las cuentas; el bueno del intendente Julián Gil, quien tiene tantos cuestionamientos como días en la gestión pública; el intendente de Rivadavia, Fabián Martín, quien desapareció cinco días de sus obligaciones como intendente para irse a jugar al fútbol; la exjefa comunal de ese mismo departamento, Ana María López, a quien un informe le cuestiona unos $100.000 en obra pública, entre otros ejemplos, por supuesto, conforman un amplio abanico de sospechas sanjuaninas bien fundadas, pero poco investigadas. Nada parecido a +Josecito+ López, gracias a Dios, aunque salvando las distancias, también llamativas y preocupantes. ¿Quién controla?

Lo de López no tiene principio ni fin. No tiene razón de ser, ni escapatoria alguna. Es la realidad misma reemplazando la imaginación de los mejores libretistas del cine mundial. Un misil que dio en el centro del kirchnerismo y que dejó patas hacia arriba a todos los que defendieron ese modelo. El periodista Carlos Barragán, ex ‘6, 7, 8’, lo describió bien en una carta pública: ‘Jugaste con nosotros’, le dijo indignado al ‘loco’ López. Costará mucho tiempo para que el kirchnerismo se rehaga, si es que alguna vez logra hacerlo. Por ahora, el PJ aprovechará la coyuntura y terminará de abrirse de los K más duros. ¿Debieron hacerlo antes? Muy probablemente, sí, pero es cierto que con el diario del lunes todos somos los mejores analistas. También es real que hubo algunos como Diego Bossio, quien tenía data de lo que iba a ocurrir en la Justicia o conocía la tapa del diario del lunes, ya que se las tomó antes de que el tsunami llegara. Otros, como Gioja y el resto de los legisladores sanjuaninos, prefirieron esperar. Los resultados están a la vista.

Volviendo a la patria chica, tal vez uno de los ejemplos más importantes de soberbia política y sospechas de manejos turbios, es el del mandamás del Ente Provincial Regulador de la Energía Eléctrica (EPRE), Jorge Rivera Prudencio. El funcionario armó su propia contaduría cuando la Constitución Provincial indica que todos los organismos, salvo las empresas del Estado, están atados al control de la Contaduría General. Con su propio personal elabora auditorías que luego remite al Tribunal de Cuentas, pero esos informes que no tienen validez alguna, porque no es la metodología que debe usar y porque en sí están sospechados, ya que los arma personal a su cargo, gente que si tiene algún problema con él, es sancionada, como indican ya algunos casos que trascendieron. Nunca sabremos entonces si hizo bien las cuentas, que es un oportunidad que se pierde don Prudencio, la de desmentir todos los rumores que andan dando vueltas respecto de supuestas vacaciones pagadas con fondos del estado, por ejemplo. Una lástima.

Después, un poco más escandaloso, aunque no menos grave que el de Don Prudencio, es el caso del Arzobispado. Amén de que haya surgido como una estrategia de defensa, cosa que el procesado Juan Brozina dejó claro desde el primer día, las denuncias del exadministrador se tienen que investigar, sí o sí. Por lo mismo que Rivera, para dejar de dudar. El fiscal Federal Francisco Maldonado acaba de pedirle al juez que investigue al Arzobispado de San Juan de Cuyo porque sospecha que traían dinero desde el exterior sin rendir ante la AFIP, en pocas palabras, que evadían impuestos. Si bien no indica que Delgado es el responsable total de esa supuesta maniobra, asegura que el Obispo fue partícipe de ellas. ¿Qué hará el juez Federal? Leopoldo Rago Gallo viene dando muestras de querer ir a fondo con varios escándalos sanjuaninos, por tanto hay gente que ya anticipa que podría dar curso a la investigación y, en ese marco, no hay que descartar un llamado a indagatoria para el religioso. El magistrado, al menos de manera pública, no da pistas y no quiso hablar del tema con este diario una vez conocido el pedido de Maldonado. Veremos qué ocurre luego. Ojalá siga en la línea de los narcopolicías o del escándalo de evasión con empleados de la AFIP local.

Lo de los intendentes parecen zonceras al lado de semejantes casos, pero no lo son: no se puede concebir que un jefe comunal se pase cinco días jugando al fútbol en otra provincia a cinco meses de haber asumido y con el +desastre+, según las palabras de Fabián Martín, que recibió en la administración del municipio de Rivadavia. Lo de Ana María López terminará, seguro en denuncia, no queda otra. Martín mandó hacer un informe, el que arrojó irregularidades por $100.000 (ver página 5). Con ese informe publicado, no hay forma de que la ex de UDAP zafe de una denuncia, porque si no, Martín terminaría siendo cómplice.

‘Todos somos buenos, pero somos mejores si nos controlan’, dicen, aunque esta frase no se aplica a los organismos de control de la provincia. No hay que olvidar que en el 2010 la Corte de Justicia emitió un fallo por el que consideró inconstitucional un juicio de responsabilidad que hizo el Tribunal de Cuentas. Después el Gobierno, tomando ese fallo, modificó la Ley del Tribunal y le sacó esa potestad. Desde ese cambio, el Tribunal puede solamente realizar un juicio de cuentas, que es cuándo investiga a un funcionario sobre alguna irregularidad, pero no puede ordenarle al funcionario que responda con su patrimonio.

Hacen falta decoro, hacen falta controles, hace falta un poco más de vergüenza pública. Y, dicen, esto recién empieza.