Después de 144 años de vigencia del histórico texto que redactó Vélez Sarsfield, hoy comienza a aplicarse en todo el país el nuevo Código Civil. Se trata de una ley vital para la vida en sociedad, ya que regula las relaciones cotidianas de las personas desde antes del nacimiento hasta después de la muerte incluso. La nueva norma contiene más de 150 modificaciones que impactan de lleno en el matrimonio, la identidad, la adopción, los contratos comerciales y los plazos de prescripción, entre otros puntos.

El nuevo Código Civil supone un cambio profundo para los argentinos. La reforma tuvo un fuerte y extenso debate en el Congreso Nacional, se aprobó en octubre del año pasado tras cerca de 30 audiencias públicas y nació con la intención de readecuar el ordenamiento jurídico a la sociedad moderna y sus formas de relacionarse, que en la mayoría de los casos nada tiene que ver con lo que sucedía hace dos siglos atrás, cuando comenzaba a rodar el régimen de 4.500 disposiciones de Vélez Sarsfield.

Mientras la antigua ley concebía un único modelo de familia y el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, ahora se reconocen las uniones convivenciales y el matrimonio de personas del mismo sexo. Además, la fidelidad deja de ser una obligación en la pareja, los hijos pueden llevar el apellido de la madre o el padre y se les reconocen más derechos, se habilita la figura del divorcio exprés y se incorporan nuevas técnicas de reproducción asistida.

La reforma legislativa obligó a jueces, empleados judiciales y abogados a capacitarse para estar a tono con las nuevas disposiciones. Inclusive, se tuvieron que apurar cuando la administración kirchnerista decidió adelantar su puesta en vigencia. Si bien gran parte de las modificaciones tendrá aplicación por primera vez, hay que otras que se venían instrumentando por efecto de la jurisprudencia y lo bueno es que los actores del sistema ya las conocen.

Aquí, una síntesis de algunos de los puntos centrales del nuevo Código Civil.