Cada quien con sus razones y en un silencio poco usual para el centro de Buenos Aires, personas de diferentes edades, clases sociales e ideologías destacaron tanto la figura del dirigente político como la calidad humana del caudillo.
Al escuchar algunas anécdotas y recuerdos, se podía tener la sensación de que quienes hablaban habían ido a darle el último adiós a un familiar, un amigo o alguien con quien compartieron una parte importante de sus vidas.
Pero más allá de los matices, prácticamente todos los testimonios incluían alguna mención a que el gobierno de Alfonsín (1983-1989) marcó el retorno de la democracia tras siete años de la dictadura militar más cruenta de la historia del país.
"Lo descubrí leyendo sobre él, además de lo que me enseñaron mis padres y abuelos", dijo Ignacio, un militante de la UCR de 24 años, quien definió al ex mandatario como "un ejemplo mundial por haber enjuiciado a las Juntas Militares", que en 1985 fueron condenadas por los crímenes de la dictadura.
"Vine a despedir al gran demócrata de Argentina", manifestó Hilda, de 80 años, quien reconoció que "por culpa de Alfonsín" abandonó su tradición de votar al PJ.
Llorando, Adriana salió de la sede del Parlamento de la mano de su hijo Johnatan, de 18 años, a quien dijo haberle transmitido "quién fue este hombre y por qué éste era un día triste para Argentina y América Latina".
"Tenía 11 años cuando asumió Alfonsín, pero tengo grabado el recuerdo y alguna anécdota de mi madre que tiene que ver con chicos muy pequeños que, a partir de un hombre que recitaba el preámbulo de la Constitución, también abrazaron la democracia", afirmó el jefe de Gabinete, Sergio Massa.
El funcionario destacó que mientras dirigía la ANSES recibía cada tres meses a Alfonsín, quien realizaba personalmente "el trámite de donación de la pensión" que percibía como ex presidente.
"No le sobraba el dinero, pero era un tipo muy generoso", refirió un colaborador del caudillo radical.
Jorge, un oficinista de 57 años recordó que decidió afiliarse a la centenaria UCR "en la época de Alfonsín" y dijo que "todo lo que hizo en su carrera política lo hizo por el pueblo".
"Yo soy uruguayo y peronista, pero a Alfonsín lo quiero mucho. Lloré mucho por él, no pensaba que se iba a ir tan pronto. Los traje a ellos para que sepan quién fue", explicó Sergio, de 54 años, que se acercó al Parlamento con sus dos pequeños nietos.
Soledad, de 19 años, y su amigo Francisco, de 18, asistieron "en representación" de sus abuelos, "que no pudieron venir porque viven lejos de Buenos Aires", pero también llegaron al lugar "por decisión propia".
Los radicales se identificaron con sus tradicionales boinas y banderas rojiblancas, crespones negros y fotografías de Alfonsín, mientras que los vendedores ambulantes hicieron su agosto ofreciendo enseñas de la UCR y de Argentina.
