El rotundo triunfo del Frente para la Victoria no sólo se tradujo en un contundente apoyo a los ocho años de gestión giojista, sino también en una supremacía en la Cámara de Diputados: uno de los poderes claves del Estado que tiene a su cargo la sanción de las leyes. De esa forma, repite el poder en el recinto legislativo que había conseguido en las elecciones del 2007. Según los datos que manejaban anoche en el bunker de la sede partidaria, el oficialismo obtuvo esa supremacía tan ansiada que garantiza, en primer lugar, el dominio del recinto. Y como segundo punto, la aprobación de las leyes que son necesarias y sensibles para los cuatro nuevos años de gestión que se avecinan para el Gobierno de José Luis Gioja.

Con ese caudal de sufragios, el oficialismo conquistó 29 de las 34 bancas en juego. En comparación con los comicios de hace cuatro años, el Frente que encabeza el PJ habían dominado el escenario legislativo con 30 diputados, entre oficialistas y aliados. El reflejo del aluvión giojista quedó en evidencia en la obtención de las bancas proporcionales. De las 15 que se pusieron en juego, el Frente que encabeza el Partido Justicialista obtuvo 12. La otra muestra del efecto arrastre que genera el Gobernador quedó de manifiesto en los diputados departamentales. En esa categoría, el oficialismo consiguió 17 de las 19 bancas.

En el reparto de escaños, el basualdismo obtuvo 3 diputados proporcionales. En cuanto a las bancas departamentales, el Frente Unión Producción y Trabajo alcanzó dos lugares, correspondientes a los departamentos Ullum y Zonda.

La mayoría que logró el Frente para la Victoria en la Legislatura se traduce en una serie de beneficios que se traducen en una clara manifestación de poder. En primer lugar, el oficialismo cuenta sobradamente con quórum propio para poder iniciar las sesiones para tratar los proyectos de ley que envíe el Ejecutivo o que surjan de los despachos de comisión. En segundo término, el PJ y sus aliados alcanzaron tener los tercios que hace falta para la aprobación de leyes especiales que exigen de un apoyo calificado.

Para el giojismo es mantener el dominio pleno en el recinto, aunque pierde una banca. Es que de las 30 que tiene hoy, pasará a tener una menos. Mientras que el basualdismo ganó una respecto a las que había obtenido en la disputa electoral del año 2007. Claro que con algunas diferencias. En aquellas oportunidad, los legisladores que consagró el Frente que lidera Roberto Basualdo fueron todos departamentales que se vieron impulsados por la figura del actual senador. En esta oportunidad, 3 de los 5 escaños viene de los departamentos.

De acuerdo a los datos que dio a conocer el PJ, proveniente del cómputo de sus propios fiscales, el que se quedó en la puerta de la Legislatura fue Enrique Castro, el secretario General del gremio de los camioneros, que hoy es uno de los diputados provinciales. El lugar que ocupa fue uno de los dos que el giojismo reservó para la CGT. El otro fue para Raúl Avila, el líder del Sindicato Empleados de Comercio, que se consagró como el quinto de la lista de proporcionales.

Siempre teniendo en cuenta que son resultados extraoficiales, los diputados proporcionales que repetirán mandato son los Eduardo Bustello, Hugo Diaz, Nélson Campero, todos justicialistas, y el bloquista Edgardo Sancassani, uno de los aliados en el paraguas del Frente para la Victoria. Por el lado del basualdismo, la única que repite banca es Lucía Sánchez.