Los municipios recibirán el año que viene algo más de 2.500.000.000 de pesos en materia de coparticipación, lo que implica un incremento de casi el 38 por ciento respecto al ejercicio que está a punto de terminar. Así lo consigna el proyecto de presupuesto 2017 que la gestión uñaquista mandó ayer a la Cámara de Diputados, con la intención de que los legisladores lo conviertan en ley la semana que viene. La iniciativa contempla un nuevo mecanismo para repartir los fondos y las comunas más favorecidas resultan Rawson y Rivadavia, que son las que más aumentan su índice de participación en la torta.
Según el proyecto oficial, la provincia les girará a los 19 departamentos sanjuaninos 2.538.687.000 de pesos en concepto de coparticipación, es decir un 37,9 por ciento adicional en relación al monto que se había volcado para este año. Es bastante más que el 17 por ciento de inflación que contempla la misma iniciativa, para alivio de los intendentes.
La distribución secundaria se hará con un mix que intenta empezar a saldar lo que en el Gobierno provincial consideran que son injusticias históricas a la hora de atender las necesidades de los departamentos.
Esta vez, el 80 por ciento de los fondos se repartirá como históricamente se hacía y para el 20 por ciento restante se tendrán en cuenta los datos de población, cantidad de escuelas y comisarías y necesidades básicas insatisfechas. Se trata de las mismas variables que aplicó la administración de Sergio Uñac este año para girar a las comunas los 100 millones extras que llegaron desde la Nación por la devolución de las retracciones que se hacían para sostener la Anses.
El nuevo reparto será la base de la ley de coparticipación que quiere promover Uñac.
Hay dos elementos para explicar cómo queda parado cada municipio con la nueva forma de reparto. Uno es la participación que pasarán a tener en el total de fondos y el otro, el incremento porcentual entre un año y el otro. Aunque el primero es el que mejor sirve para reflejar quién gana o pierde más terreno.
Para entender en forma más clara la incidencia de los cambios, 0,5 puntos de participación es equivalente a 12,5 millones de pesos y 0,1 implica 2,5 millones. En consecuencia, por cada 0,01 que obtenga o resigne un municipio, que parece algo imperceptible, gana o pierde 254 mil pesos.
Así las cosas, los que más mejoran sus índices en el reparto son Rawson (es el de más población) y Rivadavia (ver infografía). El municipio que conduce Juan Carlos Gioja tiene asignado este año 10,22 por ciento de la torta y el año entrante le tocará 0,47 más. Mientras que el del opositor y basualdista Fabián Martín pasará del 7,60 al 7,93 por ciento, es decir 0,33 extra. Después vienen Chimbas y Pocito, que se llevarán 0,23 y 0,18 del total a distribuir.
En el otro extremo quedaron Caucete y Albardón. El primero es liderado por el basualdista Julián Gil, que resigna 0,23 por ciento de lo que le tocaba. Y la comuna que dirige el oficialista Juan Carlos Abarca se queda con 0,15 menos.
Si se comparan las variaciones porcentuales entre los montos de este año y el próximo, Rawson y Rivadavia también encabezan el ranking. Y los siguen Chimbas y Pocito.
La premisa de Uñac y el ministro de Hacienda, Roberto Gattoni, era que todos los departamentos gozaran de un incremento mínimo del 33 por ciento, porque es la misma proporción en la que prevén que escale la recaudación provincial de impuestos. Para llegar a la meta, tomaron una porción de la suma total y completaron ese porcentaje para comunas como Albardón, 9 de Julio, Iglesia y Zonda.
En Numeros
26 Por ciento fue la inflación que se tuvo en cuenta este año para armar el presupuesto.
35 Por ciento fue el aumento que tuvieron este año los municipios en relación a 2015.

