El fiscal nacional de investigaciones administrativas, Manuel Garrido, quien había impulsado múltiples denuncias contra funcionarios nacionales, renunció ayer a su cargo tras acusar al gobierno de intentar limitar sus atribuciones.
La renuncia fue confirmada en el ámbito político, donde Garrido había encontrado el apoyo de numerosos dirigentes de la oposición.
El titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), sin embargo, eligió el silencio tras dejar trascender su alejamiento y cerró su teléfono frente a las consultas del periodismo.
"Me había comentado que sentía que le había quedado un campo muy reducido de acción", afirmó a DyN el dirigente radical Ricardo Gil Lavedra, quien había designado a Garrido al frente de la Oficina Anticorrupción (OA) cuando fue ministro de Justicia. En las oficinas del jefe del fiscal, el procurador general de la Nación, Esteban Righi, aseguraron que no habían recibido ninguna notificación oficial que confirmara la renuncia.
La FIA, dependiente de la Procuración General de la Nación, es el órgano encargado de investigar hechos de corrupción y de irregularidades administrativas cometidas por funcionarios de la Administración Pública Nacional. Entre los funcionarios actuales cuya investigación pidió Garrido figura el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, por el caso de las presuntas anomalías en las mediciones del INDEC. También apuntó contra Néstor Kirchner por supuesto enriquecimiento ilícito, Enrique Albistur (secretario de Medios) por la distribución de la publicidad oficial, Ricardo Jaime (secretario de Transporte) por presuntas anomalías en la remodelación de locomotoras, la ex ministra de Economía Felisa Miceli por lo bolsa con dinero encontradas en un baño; el ministro de Planificación Julio De Vido y el vocero Miguel Núñez por presuntas anomalías con sus autos, entre otros.
