Primera etapa. El Tambolar ya cuenta con dos túneles que permiten el desvío del río San Juan para poder trabajar en la presa. Los trabajos representan un 15 por ciento de la obra final. La UTE Techint-Panedile realizó la primera fase.

 

 

La gestión uñaquista jugó una carta importante en la negociación para avanzar en la licitación del dique El Tambolar y para que su construcción no se vea demorada. El Gobierno puso como garantía 60 millones de dólares en el caso de que el fideicomiso que solventará la megaobra no cuente con los recursos suficientes mientras los trabajos se vayan ejecutando. Si la provincia hace tal inversión, recuperará el dinero ya que el fideicomiso se nutre mensualmente de la generación de energía de los embalses de Punta Negra y Los Caracoles. En el Ejecutivo había satisfacción tras el anuncio de que el lunes se publicará la licitación y estimaron que el inicio de las tareas será en el segundo trimestre del año que viene y que la represa estaría lista en 2024.

Además de ser una obra clave desde el punto de vista hídrico y energético para la provincia y el país, es el reflejo del buen diálogo y la relación institucional que existe hoy entre la gestión uñaquista y la administración macrista. De hecho, se trata del primer dique que se construirá entre gobiernos de colores políticos distintos (ver recuadro).

Así lo destacó el gobernador Sergio Uñac, al agradecer la predisposición del presidente Mauricio Macri y sus ministros para hacer el llamado a licitación. El mandatario manifestó que "no fuimos a pedir algo que no tenía proyecto. Fuimos a decir "esto es lo que podemos hacer. Está en construcción y nos tenemos que poner manos a la obra". Es destacable que lo hagamos cuando hay un gobierno que no es de nuestro mismo color político".

En el mismo sentido se refirió el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Pablo Bereciartua, al manifestar ayer que "Uñac está en otra afiliación partidaria, pero al mismo tiempo es un ejemplo de cómo se puede trabajar en soluciones de largo plazo. Muchas de estas obras, como El Tambolar, las de saneamiento y el acueducto Gran San Juan, llevan más de un periodo de gobierno y cambian la realidad de donde se llevan a cabo. Desde la administración de Macri, a través del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, hay una definición que es la misma de muchos gobernadores, y ahí lo incluyo a Uñac, en el sentido de que hay un cambio en la cultura política de Argentina. San Juan es un ejemplo de eso".

La megaobra tiene un costo estimado de 750 millones de dólares sin impuestos y el fideicomiso para financiarla cuenta hoy con entre 100 y 130 millones de dólares, según destacó Bereciartua. Dichos recursos son más que suficientes para comenzar la segunda etapa del dique, indicó el alfil macrista, al igual que el ministro de Infraestructura, Julio Ortiz Andino.

El titular de Hacienda local, Roberto Gattoni, explicó que "si en el flujo de fondos hubiera un momento en el que no alcanzara con lo que se genera en el fideicomiso por la producción de energía de Caracoles y Punta Negra, la provincia hará un aporte que estimamos que puede llegar hasta 60 millones de dólares. San Juan va a fondear al fideicomiso con préstamos transitorios para que la obra se continúe o se culmine, pero son recursos que se van a reintegrar. Este ha sido el éxito de cerrar esta obra, la garantía de financiamiento".

Por su parte, Ortiz Andino indicó que el 6 de agosto se harán públicos los pliegos de la licitación y calculó que en noviembre se hará la apertura de sobres, por lo que la adjudicación se espera que ocurra en los primeros meses de 2019 y su inicio dentro del segundo trimestre. Su plazo de ejecución es de cinco años.


 

Mano de obra

300 Es el pico máximo de empleados que requirió la primera fase del dique, dijo Ortiz Andino. La segunda demandará 1.200.


Área cultivable
 

Pablo Bereciartua señaló que El Tambolar aportará recurso hídrico para extender el área cultivable en unas 20 mil hectáreas a las 113 mil que hoy se ven beneficiadas con el río San Juan.

 

Un dique, pese a diferentes signos políticos


El dique El Tambolar es el primero que se licita entre un gobierno nacional y uno provincial de diferente color político. El de Ullum comenzó durante la gestión de Eloy Camus, la cual estaba en sintonía con la que encabezó Juan Domingo Perón y su esposa Estela Martínez. Su construcción finalizó en 1980, bajo una administración bloquista y mientras reinaba la dictadura militar. Tras años de construcción, el dique Cuesta del Viento, en Iglesia, se inauguró como embalse en 1997, en el gobierno provincial de Jorge Escobar y en el nacional bajo el mando de Carlos Menem. Su central hidroeléctrica quedó a punto 10 años después, también en gestiones justicialistas: en la de José Luis Gioja a nivel local y en el kirchnerismo en el escenario nacional. En la gestión pasada también se pusieron en marcha dos diques emblemáticos. El primero fue Caracoles, el cual fue inaugurado en 2008. El segundo fue Punta Negra, que se estrenó en 2015. Ambos embalses están ubicados a lo largo del río San Juan.

Con la central hidroeléctrica El Tambolar terminada y sumando los demás diques sobre el principal río de la provincia, San Juan tendrá 305 MW de potencia instalada. Además contendrá unos 2.005 hectómetros cúbicos de agua.