Río Negro, 3 de enero.- Los resultados de las primeras pericias que se realizaron en el cuerpo del fallecido gobernador de Río Negro, Carlos Soria, demostraron que el mandatario no tenía rastros de pólvora en sus manos.
Los informes descartarían así la posibilidad de que el dirigente peronista haya manipulado el arma de fuego desde donde salió el disparo que le quitó la vida.
Por otra parte, los resultados del dermotest sí complicarían a la viuda de Soria, Susana Freydoz, quien fue la única persona que estaba con él, en la habitación de la chacra de General Roca, cuando se produjo el trágico episodio.
Se confirmó además que Soria recibió el fatal disparo (de un arma de su propiedad, calibre 38) en el pómulo izquierdo y que el tiro se efectuó a una distancia no menor a los 50 centímetros, por lo que los investigadores avanzan ahora en la hipótesis que plantea una pelea y un forcejeo previo.
