En un día cargado de tensión y con dichos de todos los gustos, el Concejo Deliberante de Capital aprobó por amplia mayoría la emergencia laboral que había pedido el intendente justicialista Marcelo Lima para mover personal y asignar nuevas funciones como forma de neutralizar el quite de colaboración del gremio municipal. La iniciativa salió con una particularidad: por primera vez en un tema sensible para el oficialismo de la ciudad, el Partido Bloquista, su socio político, votó en contra y abrió una serie de dudas. El Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (SUOEM) copó la explanada del municipio en señal de rechazo y prometió que endurecerá su posición (Ver aparte).
La emergencia fue aprobada como se preveía. Por 10 votos a 2. Los 5 concejales del oficialismo contaron con el apoyo de los 5 de Actuar, a cambio de una concesión. Desde el bloque que responde a Rodolfo Colombo habían pedido que la emergencia laboral no fuera por tiempo indefinido. El Ejecutivo finalmente accedió y en el recinto, los ediles agregaron al proyecto original que será por un año.
Así, Lima podrá desde ahora reubicar empleados, cambiarlos de función y hasta contratar personal. Una herramienta con la que intenta recuperar el control pleno de los servicios municipales, que han sido terreno de batalla desde que el SUOEM plantó en febrero una ininterrumpida serie de medidas de fuerza en reclamo de la aplicación inmediata de la escala salarial que fija el Convenio Colectivo de Trabajo.
La agitada jornada abrió interrogantes sobre el futuro de la sociedad entre bloquismo-PJ. El partido de la estrella se opuso a la emergencia y si bien no es el primer contrapunto que tienen, en el oficialismo lo valoran distinto por tratarse del tema más complicado que le toca abordar a Lima desde que es intendente.
Esa posibilidad ya se barajaba. Es que la emergencia modifica parcialmente el Convenio Colectivo de la polémica, el mismo que aprobó el fallecido bloquista Javier Caselles, hermano de la hoy presidenta del partido, Graciela Caselles. Y como adelantó este diario, los ediles bloquistas prefirieron no renegar de su correligionario.
Pero, además del rechazo, desde la bancada bloquista hubo críticas elípticas al intendente. Alejandro Bravo aseguró que su correligionario Enrique Conti, cuando fue intendente, mantenía con el SUOEM "una relación acorde a la vida en democracia" y "supo llevar el conflicto". Mientras que el otro edil del PB, Miguel Pérez, sostuvo que más que emergencia, "hace falta distribuir bien el personal".
Lima se declaró "sorprendido" por las críticas y la argumentación en contra de la emergencia. Sin embargo, minimizó las diferencias y aseguró que "no hay quiebre". Aunque sabe que en el próximo paso que piensa dar, la reforma integral del Convenio Colectivo, un tema más sensible todavía, difícilmente pueda contar con sus todavía socios.

