El diálogo entre el Gobierno y el campo sigue dominado por los cortocircuitos. Ayer por la tarde, tras una nueva reunión, los ruralistas se quejaron por la falta de avances en la negociación, al tiempo que advirtieron que "el Gobierno parece no tomar conciencia del desastre agropecuario" y volvieron a mostrarse confiados en conseguir el quórum necesario para abrir en el Congreso la discusión por las retenciones.
Los representantes de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti; de CRA, Mario Llambías; de Coninagro; Carlos Garetto, y el vicepresidente de Federación Agraria, Pablo Orsolini se reunieron por espacio de dos horas con la ministra de Producción, Débora Giorgi, su par de Interior, Florencio Randazzo y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi en la sede del Ministerio de la Producción, pero sin lograr importantes avances en el conflicto que ya lleva un año.
"No parece muy posible abrir nuevos caminos", confesó el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti. "Mientras tanto, continuaremos en la vía legislativa", señaló.
Biolcatti trazó un panorama sombrío de cara al futuro de las relaciones entre los representantes de los productores y el Gobierno Nacional. "Estamos en riesgo de tener que importar leche, carne y trigo", pronosticó.
Por su parte, el líder de Coninagro, Carlos Gareto, se lamentó al afirmar que "los tiempos del Gobierno son distintos a los tiempos que necesita el productor para resolver los problemas".
Además, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, quien por la mañana había negado su postulación como candidato a diputado, dijo que en la reunión se pasó el "scroll de las cosas que venimos haciendo. Pero no podemos ser optimistas. Nosotros buscamos soluciones a los problemas agropecuarios. No soluciones políticas".
