La Policía Minera recibirá una inversión millonaria para fortalecer los controles que ejerce en los grandes emprendimientos de oro y plata de la provincia, pero desde ahora ya no será la única que realizará esa tarea. En la gestión uñaquista sostienen que es mejor abrir el abanico y sumarán en forma complementaria a la Secretaría de Ambiente, la Secretaría del Agua, Hidráulica y OSSE, conformando una suerte de equipo interdisciplinario que hará monitoreos permanentes para determinar cómo impacta la minería en el agua, el aire y el suelo y si es necesario aplicar alguna remediación. La medida es parte de un plan más amplio, que incluye la incorporación de personal especializado y hasta el desarrollo de un centro tecnológico en una segunda etapa.

Desde que comenzó a operar en la provincia la explotación de metales a gran escala, los controles ambientales del Estado siempre los hizo la Policía Minera, que es dirigida por Marcelo Ghiglione y que está bajo la órbita del Ministerio de Minería. La misma seguirá siendo la autoridad de aplicación, como lo dice la ley, aunque habrá más lupas y especificidad para seguir de cerca el proceso de extracción metalífera con cianuro que realizan las compañías mineras y el cuidado del ambiente.

Todo se da después del derrame de solución cianurada que ocurrió en Veladero en septiembre, que avivó la polémica por los controles oficiales. Sin embargo, el ministro de Minería, Alberto Hensel, aseguró que el plan estaba definido desde mucho antes, específicamente desde que Sergio Uñac armó el programa de Gobierno que presentó en la campaña electoral, y que responde a la idea de “garantizar la más efectiva fiscalización”.

Que la minería es una política de Estado, una actividad fundamental para San Juan y una fuente de generación de mano de obra y riqueza, fueron algunas frases que tiró el Gobernador en campaña y en su discurso de asunción. Pero también es cierto que siempre, como Hensel, machacó que deben haber estrictos controles para priorizar el cuidado ambiental y garantizar así la continuidad de la actividad a gran escala.

Los dos se reunieron el viernes y terminaron de darle forma al diseño con el que buscan pasar de los dichos a los hechos. Además de las patas que ayudarán a la autoridad de aplicación, quedaron en imprimir otro ritmo de fiscalización y definieron cuáles son los recursos humanos y materiales que incorporarán.

En primer lugar, reforzarán la Policía Minera con 10 inspectores. Actualmente son 8, sólo 4 están en condiciones de subir a Veladero, Gualcamayo y Casposo y los controles que hacen son periódicos. Según dijo Hensel, con más personal, en esas minas habrá un inspector permanentemente. Mientras que los profesionales que aporten Ambiente, la Secretaría del Agua, Hidráulica y OSSE acordarán visitas con Minería para tomar muestras y supervisar obras específicas que puedan hacer las empresas en alta montaña.

La repartición que encabeza Ghiglione contará con una inyección de entre 10 y 12 millones de pesos para nuevo equipamiento. Entre otras cosas, comprará muestradores de aire y agua para tener en los yacimientos a monitorear, 2 laboratorios móviles (se podrán hacer ciertos análisis en cualquier lugar y momento), 7 camionetas para inspección, un equipo de detección temprana de cianuro y oxímetros y peachímetros para medir la calidad del agua.

Por otra parte, en el Cipcami se montará un laboratorio que permitirá estudiar el limo (está compuesto por arena, arcilla y materia orgánica) de ríos y cursos de agua, para ver si está contaminado con metales pesados o compuestos químicos. Para hacer ese trabajo, el Estado incorporará un biólogo, un hidroquímico, un geólogo y un ingeniero civil hidráulico.

El laboratorio tendrá fines científicos y didácticos, ya que la gente común podrá presenciar los procesos de análisis. Hensel aseguró que se abrirá para visitas de escuelas, entidades intermedias y todo aquel que quiera aprender y ser testigo de los estudios.

La gestión uñaquista proyecta otra apuesta, pero para una etapa posterior. Quiere concentrar todo el aparato de supervisión en un mismo edificio y desarrollar allí un polo tecnológico con certificaciones internacionales.