Desde Tierra del Fuego salieron a respaldar la idea de que el Gobierno argentino realice un eventual reclamo ante la Corte Internacional de La Haya por la inminente exploración y explotación de petróleo y gas en las Islas Malvinas por parte de Gran Bretaña.

Consultada en radio 10 sobre si el Gobierno tendría que acudir al Tribunal Internacional de La Haya, la diputada nacional del Partido Federal Fueguino, Liliana Fadul, respondió que "Argentina tiene que agotar todos los recursos, porque esto es absolutamente inadmisible. Estoy totalmente en contra" de la exploración de los yacimientos en el archipiélago del Atlántico Sur, dijo.

Apuntó que "lo que se pretende explorar es nuestro, por lo cual Tierra del Fuego tiene que recuperar un rol protagónico en conjunto con la Nación". Fadul formuló estos conceptos ante la inminente llegada al mar argentino de la plataforma Ocean Guardian, de la compañía británica Desire Petroleum, que comenzará a buscar petróleo al norte de las Islas Malvinas.

En la misma sintonía, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, expresó su apoyo a la réplica de la Cancillería argentina contra Gran Bretaña por la soberanía en Malvinas. Sapag ratificó, en el decreto 126/10, la negativa a toda pretensión territorial británica sobre los archipiélagos australes y la Antártida.

Y, en ese marco, ratificó "los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y sobre la Antártida Argentina". Sapag también manifestó su respaldo a la ley nacional 26.552, que definió el territorio de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur que incluye a las Malvinas. El gobierno neuquino recordó que el 22 de enero, el Foreign Office del Reino Unido elevó una nota de protesta contra la sanción de esa ley, que fue entregada a la Embajada en Londres.

Días atrás, la administración de Cristina Fernández de Kirchner acusó a Gran Bretaña de apelar "al fantasma militar" argentino sobre las Malvinas y volvió a advertir a Londres sobre "la ilegalidad y las futuras consecuencias jurídicas" que provocará la exploración en las islas, autorizada unilateralmente en un territorio en disputa. Por su parte, el Reino Unido rechazó la protesta argentina por el inicio de actividades al norte de las Malvinas.