Se juntaron para intentar acordar una posición, pero hubo cruces y no llegaron a un acuerdo. En el medio hay intereses y obligaciones divididas y hasta pases de facturas.
El estado de división es casi lógico. Por un lado, los senadores radicales que provienen de provincias con actividad minera no están dispuestos a levantar la mano por el proyecto que viene de Diputados, que impulsan los ambientalistas, y quieren insistir con la iniciativa que ya aprobó la Cámara Alta por unanimidad, que si aprueban las jurisdicciones andinas. En ese lote están los catamarqueños Oscar Castillo y Blanca Monllau, además del rionegrino Pablo Verani.
En la reunión de bloque, Castillo y Verani le pidieron a su colega Ernesto Sanz, que al mismo tiempo es el presidente de la UCR nacional, que vote en contra de la ley Bonasso. La respuesta fue negativa, aunque algunos radicales dicen que el mendocino está entre la espada y la pared porque se pone en juego el federalismo y él es un hombre del interior. En la misma situación está encolumnada la cobista Laura Montero.
En la línea de turbulencia, que también alcanza al bloque kirchnerista, Castillo, Verani y Monllau no están dispuestos a ceder. Priorizan los intereses de procedencia y no quieren volver con el peso de votar contra la minería que les da trabajo a sus comprovincianos.

