En la noche, saludó a su compañera de la vida en el discurso frente a miles de militantes y segundos después, prometió que iba a cerrar el día tomando "una sidra con ella".
Entre Rosa y la re-reelección hay una historia singular. Al principio, no le había caído muy bien la idea de un periodo más. Dijo que quería tener a su esposo más tiempo en casa y que si seguía como gobernador, iba a ser difícil lograrlo. Pero al final, junto a sus hijos, le dieron el OK a José Luis para avanzar con el desafío de motorizar la enmienda constitucional y apostar a seguir hasta el año 2015.
Ayer, Gioja se emocionó hasta las lágrimas cuando lo recordó. Tras su discurso, dijo que "para mí es muy importante que mi esposa, mi familia, me hayan apoyado siempre". Y sobre el escenario, la agradeció a todos, pero especialmente a Rosa. "A mi esposa, que hoy cumple años", lanzó el líder peronista a los gritos desde la tarima que se montó en la parte posterior el edificio de calle 25 de Mayo.
Los festejos del cumple se vieron interrumpidos minutos antes de las 18. Gioja se calzó el overol y salió de la intimidad de su casa disparado a Casa de Gobierno, para entablar contacto con los fiscales y la dirigencia departamental del oficialismo; y empezar a despuntar los primeros datos de las elecciones.
Gioja llegó a la sede del PJ con sus hijos Gastón y Camilo y se juntaron de nuevo con Rosa, que esperaba para los festejos. Ella lo acompañó en el escenario y después, se fue para dejarlo con los medios. Antes, le hicieron una promesa públicamente. "Ahora me a voy a tomar una sidra con ella", dijo un exhausto Gioja, tras el discurso y la arremetida de la militancia que hacía el esfuerzo por saludarlo.

