Al cabo de un juicio que había comenzado en febrero, el Tribunal Oral Federal Nro 6, de Capital Federal, absolvió y ordenó ayer la inmediata liberación del exagente de inteligencia militar Rubén Osvaldo Bufano, quien vivió en San Juan hasta mayo de 2013 y que era propietario de una agencia de seguridad.

Los jueces, en fallo dividido, invocaron la prohibición constitucional de la doble persecución penal. Fue porque el exmilitar, junto con Leandro Sánchez Reisse y Arturo Silzle, ya habían sido juzgados por el secuestro del financista Fernando Combal y habían sido eximidos de responsabilidad.

Los exintegrantes del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército estaban acusados de haber participado en una banda que realizaba secuestros extorsivos con pedidos de rescate por fabulosas sumas de dinero tras el golpe militar de 1976. La sospecha era que entre sus víctimas estaban Ricardo Tomasevich, Alberto Martínez Blanco y Carlos Koldobsky. La Fiscalía había pedido penas de entre 10 y 17 años de prisión.

Sin embargo, los jueces José Martínez Sobrino, Julio Panelo y María del Carmen Roqueta, con la disidencia de la última, tuvieron en cuenta para tomar su decisión que los exagentes ya habían sido acusados por el secuestro extorsivo del empresario Combal, pero fueron absueltos por el juez Eduardo Daffis Niklison en el 2000.

Bufano tuvo un perfil controvertido en San Juan porque se lo vinculó a la desaparición de la psicóloga María Rosa Pacheco de Balmaceda, ocurrida el 2 de junio de 1996. El exdiputado Alfredo Bravo (ya fallecido) y la monja Marta Pelloni le atribuyeron responsabilidad en ese hecho.

El exagente era la cara visible de la empresa Oeste Vigilancia y Seguridad (OVYS), que tenía a su cargo la custodia del sanatorio Almirante Brown el día que la psicóloga fue vista por última vez.