"Yo le quiero preguntar qué papel va a tener Chacho en las elecciones del año que viene", dijo casi a los gritos una de las mujeres que estuvo en la primera fila. "No señora, yo ya no tengo ningún papel" respondió Carlos "Chacho" Alvarez. El diálogo se dio ayer al término de la conferencia que brindó el ex vicepresidente de la Nación en el Teatro Sarmiento y él lo remató con una negativa a la posibilidad de volver al ruedo electoral en 2011.
Intentó mantener el perfil bajo de los últimos años y no quiso hacer declaraciones a la prensa. "No hablo con ningún medio, en Buenos Aires me llaman y no atiendo, las cosas se pueden mal interpretar", respondió con una sonrisa cuando este diario y otros medios lo abordaron en el hall del Del Bono Park, el hotel donde se aloja.
Tras su gestión como vicepresidente, Chacho fue designado por el gobierno kirchnerista como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur y desde que abandonó ese cargo, no se lo ve expuesto en el terreno de la praxis política partidaria. Su paso por la provincia se limitó a lo académico y fuera de ahí, nada de política. Al menos, públicamente.
Chacho disertó en el foro titulado "Presente y Futuro de la Izquierda Democrática" y su mensaje pasó principalmente por una mirada regional y las condiciones favorables para lograr una integración sudamericana. Según el ex titular del Frente Grande, "si bien en la región hay mayoría de gobiernos de centro izquierda, aceptan la pluralidad y conviven con gobiernos como el de Chile, el de Perú y el de Colombia".
Alvarez aseguró que la región tiene una gran oportunidad para posicionarse en el mundo y la posibilidad de trabajar "en los principales temas que surcan la agenda internacional". En ese sentido, aseguró que "tenemos los recursos necesarios para tener estrategias de desarrollo y resolver los problemas de seguridad energética, la seguridad alimentaria, biodiversidad, no tenemos conflictos étnicos".
Por una pregunta de un asistente, dijo que ningún proceso de transformación interna se puede hacer sin el peronismo, porque "sigue representando a los sectores humilde, al mundo del trabajo y sin esos procesos es imposible transformar".

