Una de las reacciones más inesperadas tras la cadena nacional de Javier Milei sobre Malvinas llegó desde un dirigente que habitualmente se ubica en la vereda política opuesta. Juan Grabois respaldó públicamente las nuevas medidas del Gobierno para reforzar el reclamo de soberanía y celebró lo que definió como un “cambio de 180 grados” del presidente.
El inesperado respaldo de Grabois a Milei por Malvinas: "Todo lo que se haga contra el inglés invasor está bien"
El dirigente opositor celebró el giro del Presidente sobre las islas y apoyó las nuevas medidas anunciadas por cadena nacional. Sin embargo, dejó advertencias sobre Estados Unidos y reclamó que el cambio de postura se sostenga.
El dirigente de Argentina Humana publicó este viernes un extenso mensaje en X en el que, pese a volver a cuestionar duramente al Gobierno, separó sus diferencias políticas de la causa Malvinas.
“Aunque sea el peor gobierno del mundo, todo lo que se haga contra el inglés invasor está bien”, escribió Grabois.
Y agregó: “Bienvenido el cambio de 180 grados de Milei”, al considerar positivo que el mandatario haya dejado atrás posiciones anteriores y adoptado una postura más cercana al reclamo histórico argentino.
Un respaldo inesperado entre dos dirigentes enfrentados
El mensaje llamó la atención por la relación política entre ambos. Grabois es uno de los dirigentes opositores que más duramente ha cuestionado a Milei y durante este año incluso defendió públicamente la construcción de un frente electoral “anti-Milei” con vistas a 2027.
Las diferencias también aparecieron anteriormente alrededor de la propia cuestión Malvinas. El dirigente había acusado al Gobierno de mantener una posición “entreguista” y, apenas días atrás, reclamó la expulsión inmediata de un buque petrolero de bandera británica que había atracado en Tierra del Fuego.
Por eso, su publicación no constituye un acercamiento político general al oficialismo, sino un respaldo puntual a la nueva estrategia sobre las islas.
Grabois destacó especialmente uno de los conceptos pronunciados por Milei durante la cadena nacional: que los habitantes actuales de Malvinas constituyen una población implantada y que, desde la posición argentina, no corresponde aplicar el principio de autodeterminación para resolver la disputa.
Ese planteo estuvo expresamente incluido en el mensaje presidencial del jueves. Milei sostuvo que Argentina mantiene una soberanía “legítima e imprescriptible” sobre las islas y rechazó que el referéndum realizado entre sus habitantes pueda definir la cuestión territorial.
“Ganamos la batalla cultural”, celebró Grabois.
Qué apoyó Grabois de los anuncios de Milei
Durante la cadena nacional, Milei anunció un conjunto de medidas en respuesta al avance del proyecto petrolero Sea Lion, que prevé explotar hidrocarburos en aguas cercanas a Malvinas.
Entre otras decisiones, el Gobierno enviará al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, buscará endurecer las sanciones contra compañías que participen directa o indirectamente de operaciones no autorizadas y avanzará en la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego.
La futura legislación también apunta a proveedores, accionistas y directivos de las compañías involucradas y prevé impedir que determinadas firmas puedan contratar dentro del territorio argentino. A ello se sumará la creación de un Consejo de Seguridad Nacional para coordinar áreas como Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía.
El giro del Presidente resultó especialmente llamativo porque durante años había expresado admiración por Margaret Thatcher y había adoptado posiciones diferentes respecto de los habitantes de las islas. Distintos analistas interpretaron el discurso como un cambio sustancial respecto de aquella postura.
Grabois hizo justamente referencia a ese antecedente al afirmar que Milei pasó de lo que calificó como una postura “colonizada” a recuperar una posición histórica argentina. Pero su apoyo estuvo lejos de ser incondicional.
La advertencia de Grabois sobre Trump y Estados Unidos
La parte más crítica del mensaje estuvo dirigida al vínculo entre Milei y Donald Trump.
El renovado protagonismo de Malvinas se produjo después de que el mandatario estadounidense dejara abierta la posibilidad de revisar la posición de Washington sobre la disputa. Hasta ahora, sin embargo, Estados Unidos no anunció ningún cambio formal de política exterior ni reconoció la soberanía argentina sobre las islas.
Grabois pidió entonces que Argentina no confunda una oportunidad diplomática con un alineamiento automático con Washington. “Hay que estar muy atento de que la base de Ushuaia no se la dejen a los yanquis”, expresó, y advirtió sobre la posibilidad de que Milei vuelva a cambiar de posición si mejora la relación de Trump con Reino Unido.
La referencia apunta al actual enfrentamiento entre Washington y Londres por diferentes cuestiones internacionales. Trump viene cuestionando a sus aliados británicos y europeos y esa tensión alimentó especulaciones acerca de si Estados Unidos podría modificar, al menos parcialmente, su posición respecto de Malvinas. Hasta ahora se trata de una posibilidad y no de una decisión oficial.
El mensaje de Grabois dejó así una rareza dentro de la fuerte polarización política argentina: uno de los opositores más duros de Milei apoyando públicamente una iniciativa central del Presidente.
La coincidencia, sin embargo, tiene un límite muy definido. Grabois no modificó su mirada sobre el Gobierno: simplemente colocó la cuestión Malvinas por encima de esa confrontación. En eso, al menos por esta vez, Gobierno y uno de sus adversarios más férreos quedaron del mismo lado del reclamo.