Cristian Andino y Fabián Gramajo tienen un pasado común. Los dos son exintendentes. Los dos fueron candidatos a la Vicegobernación en el 2023. Los dos fueron candidatos a diputado nacional en el 2025. Pese a las diferencias internas en el Partido Justicialista, los giros de la política demostraron que los dirigentes tienen una ligazón, un aspecto que comparten. 

Cada uno a su manera, con su estilo, con aliados diferentes. Cada uno con territorios muy distintos en su composición y peso electoral. Una vez más, en 2027, compartirán algo: la proyección provincial. Una vez más, Andino y Gramajo buscarán lo mismo. Esta vez es la postulación para pelear por la Casa de Gobierno. ¿Separados o juntos? Es una alquimia de difícil ejecución y un sinnúmero de variables.

Suena repetitivo, pero la historia es conocida. En el 2023, Uñac decantó por Andino como compañero de fórmula y relegó a Gramajo a la primera diputación proporcional. El exintendente de Chimbas no convalidó. Cerró horas antes con el tres veces gobernador José Luis GIoja y salió, vía streaming, a anunciar la candidatura. La historia todavía le da dolores de cabeza al encargado de la operación uñaquista que no pudo concretar la alianza: el exdiputado nacional Walberto Allende.

Tanto el exjefe comunal de San Martín como el chimbero tenían dos factores a favor que los hacían los únicos posibles integrantes de las fórmulas: gestión y votos. Andino gobernó cuatro veces su departamento, que es periférico y productivo. Gramajo gobernó dos veces Chimbas, un distrito del Gran San Juan y con perfil urbano, con mayor densidad electoral. 

Luego pasó lo que pasó. Gioja-Gramajo se impuso en la interna peronista contra un vapuleado Rubén Uñac -con Sergio inhabilitado por la Corte Suprema- que estaba acompañado por Andino. No sirvió de nada. Ambos perdieron ante el gobernador Marcelo Orrego. Las cosas quedaron “calentitas” como definió alguna vez el exgobernador. Pero hubo un proceso de unidad para la conducción del Partido Justicialista sanjuanino y después la confección de la lista para las elecciones nacionales legislativas de octubre del año pasado.

Gioja “soltó” la lista después de un cónclave en 25 de Mayo. El exgobernador no participó del encuentro, pero envió al exintendente de Rawson, Juan Carlos Gioja. No convalidó que el sanmartiniano -alineado a Uñac- encabezase la lista. No puso candidatos, aunque después anunció públicamente que la nómina – con Andino, la intendenta de Caucete, Romina Rosas, y Gramajo- era su lista y que le tenía que gustar. Así que finalmente acompañó y aportó militancia en la campaña. 

Hubo luz verde del electorado sanjuanino. La lista peronista del frente Fuerza San Juan ganó y Andino ingresó a la Cámara de Diputados de la Nación. Gramajo aportó un buen caudal de votos en Chimbas con un margen de diferencia bastante amplio sobre La Libertad Avanza que, de manera directa, incidió en el resultado global y habilitó el triunfo. La mayoría de los intendentes justicialistas, a excepción de Mario Riveros en Valle Fértil, tributaron a la victoria. 

Ahora el tablero está en fase de reorganización, pero la percepción de los operadores indica que el sanmartiniano y el chimbero retomaron la delantera en los favoritos para la candidatura del 2027. Cada uno tiene su virtud y su defecto. 

Andino cuenta con el aparato de Uñac. Quedó claro en los últimos comicios. El senador nacional llegó de Buenos Aires, golpeó la mesa de negociaciones e impuso a su candidato tal como se había comprometido tras la derrota del 2023. Cumplió. Pese a las disidencias internas que genera la figura del exgobernador, con comentarios negativos en off, los jefes comunales hicieron gala del verticalismo peronista y acompañaron. Pero sucedió algo más. 

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Andino con los suyos.-

Si bien el alineamiento irrestricto detrás de la figura de Andino tuvo que ver con Uñac, hacía rato que el sanmartiniano cultivaba buenas relaciones con una liguilla de intendentes que fue afianzándose con el paso de los meses, el resultado y la asunción en el Congreso. Andino cuenta con el respaldo obvio de Analía Becerra (San Martín) y de Rodolfo Jalife (25 de Mayo), que reporta al presidente del PJ, el diputado Juan Carlos Quiroga Moyano. También tiene a José Castro (Angaco) y Matías Espejo (Jáchal). Además, suma a Sebastián Carbajal (Calingasta) y Mario Riveros (Valle Fértil), aunque estos dos tienen crisis en sus departamentos. 

Todos los mencionados están en condiciones de reelegir. Buscan un candidato a gobernador que tenga los votos para que los traccione o, en su defecto, que tenga una buena imagen y no los tire abajo. Una figura que, gane o pierda, no se transforme en un obstáculo en el cuarto oscuro, que no genere resistencia en el electorado. Para ese sector de jefes comunales, Andino cuaja como una posibilidad. 

Por su parte, Gramajo tiene la ratificación del poderío electoral en Chimbas. Y tiene un lema similar al de Cristina Kirchner en la Nación. “Sin Chimbas no alcanza, pero sin Chimbas no se puede”, podría ser la reformulación del dicho peronista. El exintendente sabe que puede negociar con Uñac y con Gioja. Mucho más si tiene el apoyo del intendente de Rawson, Carlos Munisaga, quien todavía no tiene una intención clara de jugar para el 2027, sino que puede esperar en el departamento y dar el salto provincial en 2031. 

Por estos días, Gramajo tuvo reuniones o contactos telefónicos con otros jefes partidarios. Estuvo con el presidente del Partido Bloquista, Luis Rueda. Llamó al representante de Javier Milei en San Juan, el diputado nacional José Peluc. Habló con el presidente de Junta de Rivadavia, Facundo Perrone, del ala giojista. Pero, al mismo tiempo, lidia con la realidad institucional de Chimbas, donde la intendenta Daniela Rodríguez sostiene un enfrentamiento con el Concejo Deliberante. Es una parada complicada porque, en definitiva, sigue siendo el jefe político del Chimbas Te Quiero. Ergo, ambas partes del organigrama municipal responden o respondieron a él. 

Según trascendió, el exintendente mantuvo una charla con Daniela Rodríguez en la previa al veto total del Presupuesto 2026, que contenía modificaciones en las partidas y aumentaba la estructura del Concejo. Sugirió que haya un veto parcial, que sólo tuviese en cuenta los fondos destinados al Deliberante. “De los laberintos se sale por arriba”, se le escuchó decir a Gramajo ante un grupo de colaboradores. Pero no hubo caso. La jefa comunal aplicó el veto, que quedó firme por la falta de respaldo de los ediles. Sólo el bloque peronista bancó la insistencia en la promulgación. 

Ahora, Gramajo tendrá que ponerse por encima del laberinto chimbero para encaminar la proyección provincial. De momento, planea retomar la agenda nacional. En el pasado reciente tuvo contactos con dirigentes de la galaxia de Cristina y del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Habrá que ver qué nivel de comunicación conserva. Gramajo apuesta a un juego compuesto por las reuniones con dirigentes locales y los vínculos que pueda reforzar a nivel nacional. Siempre atento a bajar la espuma en su departamento. “Hasta abril todo va a estar tranquilo, planchado”, avisaron las fuentes. 

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Gramajo y Munisaga.-

¿Qué chances existen de una fórmula Andino-Gramajo o Gramajo-Andino para el 2027? “No estaría mal”, respondió un dirigente del PJ. Es una alquimia complicada que estaría teñida por las diferencias del pasado y por los obstáculos del presente. Es una de las tantas pruebas del laboratorio peronista. A ver si prende o no. Por ahora, es una alucinación. Sobre todo porque el sector de Gioja, uno de los accionistas mayoritarios del partido, pondrá un candidato, por dentro o por fuera. Y porque Uñac todavía puede retornar al juego provincial en términos de postulación. Hoy coquetea en la órbita nacional. Es una aventura que suele terminar con gusto a poco para los dirigentes de latitudes tan lejanas a las Ciudad de Buenos Aires. También es cierto que el peronismo tiene un candidato presidencial cantado: Kicillof. Y que tiene un techo contra Milei. Aún peleado con Cristina, tiene la K en su apellido como si fuese un estigma. 

Ciertamente, la discusión es más amplia. Pero, en la cabeza de los operadores, la posibilidad del binomio de exintendentes es potable para aumentar la competitividad ante una gestión oficialista que conserva la aprobación de la gente y una Libertad Avanza que parece una topadora nacional.

En ese esquema asoma una figura forzosa del peronismo sanjuanino: la intendenta de Caucete, Romina Rosas. Es la única que no puede repetir y que tiene complicaciones en el distrito. No hay un heredero claro y el departamento puede caer en manos de la oposición municipal. Le costó ganar en octubre. Quizá en su propio terruño tiró para atrás sin quererlo. No estará en la boleta del 2027. El único que tiene cierta imagen en el PJ caucetero es el diputado Emilio Escudero. ¿Será suficiente para convertirse en el sucesor?

En tanto, Rosas seguramente buscará un lugar en la lista provincial. ¿Pelea por la vicegobernación? Ya hizo el intento de disputar la presidencia del partido. Por lo tanto, no sería descabellado que pruebe suerte en la carrera por un lugar en la fórmula. Mejoró su relación con Uñac y siempre tuvo buena sintonía con Andino. Pero la mala performance en Caucete puede complicar la lista provincial tal como sucedió en las últimas elecciones nacionales. El futuro de Rosas es incierto. ¿Primera diputada proporcional? Tiene la vehemencia discursiva que escasea en el bloque Justicialista en la Legislatura. Es un misterio si aceptaría tal propuesta.