Las especulaciones alrededor de la reforma del Código Electoral en San Juan tienen fecha de vencimiento. El gobernador Marcelo Orrego pondrá fin al ruido después de la misión institucional en España. Al retorno a la provincia, el mandatario local dará la orden para la modernización de la ley electoral. Fuentes confiables de Casa de Gobierno dijeron a DIARIO DE CUYO que “nadie puede hablar en nombre del Gobernador” y que debería primar la cautela de los socios del oficialismo. 

Hubo un subibaja con el tema. Ni bien pasaron las elecciones nacionales legislativas de octubre, el secretario General de la Gobernación, Emilio Achem, reunió al bloque de legisladores de Cambia San Juan en la Casa de Gobierno. Trascendió poco y nada. Primó el hermetismo natural de Producción y Trabajo, el partido del Gobernador. Sólo se supo que la discusión residió en el mecanismo de selección de candidatos que reemplace los lemas que dejó el exgobernador Sergio Uñac en el 2022. 

Había dos posturas. Un sector bancó la opción de internas cerradas en la que puedan participar sólo los afiliados de los partidos políticos; otro sugirió que haya internas abiertas para que sea la ciudadanía la que ordene los candidatos, una manera de evitar el peso de las estructuras de los partidos tradicionales y el señalamiento unilateral de los dirigentes, más conocido como “el dedo largo” de un cabecilla. El debate quedó en stand by. 

Recién en diciembre arrancó nuevamente el ruido alrededor de la modernización electoral. En las últimas semanas, hubo un proceso de instalación a cuentagotas de la idea de una Ley de Lemas reformulada. Los operadores de distintos partidos deslizaron la posibilidad de sostener los lemas, pero con limitaciones a la cantidad de candidatos a intendentes. Una forma de ordenar el caos del Sistema de Participación Ampliada y Democrática (Sipad) que instauró el peronismo y que generó confusión en el electorado. Ante la oferta infinita, lo único claro era el postulante a la Gobernación.

Orrego, de acuerdo a las fuentes, tiene en mente el cumplimiento de la propuesta de campaña del 2023: derogar la ley de Uñac. En esa línea, presentó un proyecto que deroga el Sipad, instala la Boleta Única Papel y limita la re-reelección. El 19 de diciembre del 2024, el Gobernador escribió en las redes sociales: “San Juan merece un sistema electoral moderno, justo, limpio y transparente. Confío en que los legisladores acompañarán este proyecto que tanto merecen los sanjuaninos”. La iniciativa perdió estado parlamentario, aunque es fácilmente recuperable. Sólo es necesario insistir en el proyecto. 

Los operadores especularon con una -todavía incierta- chance de una alianza con La Libertad Avanza. Según razonaron, en caso de un entendimiento con Javier Milei, los candidatos oficialistas y libertarios podrían compartir un mismo lema y aún así competir entre sí. Además, los partidos buscan poner, al menos, un candidato por departamento. Entonces, detrás de la figura de indiscutida de Orrego para la reelección, habría tres candidatos a la conducción de la Jefatura de los departamentos. Eso conformaría a los socios del orreguismo. Es una hipótesis que manejan en otras latitudes ideológicas. Por ejemplo, el tres veces gobernador José Luis Gioja piensa que esa será la línea de acción. Lo mismo el representante del Presidente, el diputado nacional José Peluc.

En las últimas horas del lunes, nació la versión de la derogación de la Ley de lemas. Sin modificaciones ni retoques ni límites: derogación. Queda la pregunta sobre el reemplazo. Puede ser simplemente el retorno al sistema de candidatos únicos con la innovación de la Boleta Única o puede ser, después de un análisis, un sistema que habilite la participación abierta, pero sin un lema, sino una lista similar a la colectora. También es lícito un reversionamiento. En otras palabras, el adiós al Sipad es un hecho. Orrego quiere continuar con la tradición del cumplimiento de promesas de campaña, así como hizo con el Boleta Educativo Gratuito. El desafío es concretar la promesa y, al mismo tiempo, sostener una dosis de pragmatismo necesario para el 2027. 

Sólo el Gobernador sabe qué pasará. Él tiene la última palabra. Nada, en términos legales, lo apura. De hecho, la modificación uñaquismo sacó los plazos mínimos para las reformas electorales. Ya no hay que esperar 18 meses antes para aplicar los cambios. No obstante, en las últimas declaraciones públicas sobre el tema, Orrego dio dos precisiones: “Tiene que ser cada vez más fácil votar, más económico, y donde la gente se pueda expresar de una manera responsable, donde sea fácil elegir a quienes conducen y legislan” y la reforma debe ser “lo antes posible”.