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Lula da Silva

Lula autorizó el regreso de su embajador y baja la tensión con Milei

Julio Bitelli volverá a Buenos Aires luego de haber sido llamado a consultas por los agravios del Presidente argentino contra Lula da Silva. Aún no se informó la fecha del retorno.

Por Redacción Diario de Cuyo 30 de julio de 2026 - 13:44

El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva habilitó el regreso a Buenos Aires del embajador de Brasil, Julio Bitelli, en una decisión que comienza a descomprimir la crisis diplomática abierta con la Argentina durante los últimos días.

El diplomático había sido convocado a Brasilia después de las declaraciones de Javier Milei contra Lula y funcionarios brasileños durante una visita a San Pablo. Aunque el retorno ya fue definido, todavía no existe una fecha confirmada y se espera que se concrete próximamente.

La medida representa un primer gesto de distensión, pero no implica que el conflicto haya quedado completamente cerrado. Desde Brasilia sostuvieron que el clima se moderó por la existencia de gestos recíprocos y por la necesidad de proteger una relación bilateral considerada estratégica, aunque remarcaron la gravedad de las expresiones pronunciadas por Milei.

Desde el Gobierno argentino también buscaron reducir el tono de la disputa. El canciller Pablo Quirno descartó una eventual ruptura diplomática, destacó la labor de Bitelli y expresó su deseo de que retomara sus funciones para continuar con la extensa agenda común. Brasilia valoró esas declaraciones como una señal positiva.

Los insultos que desataron la crisis diplomática

La tensión se profundizó el último fin de semana, cuando Milei participó en San Pablo de la convención del Partido Liberal que proclamó a Flávio Bolsonaro como candidato presidencial para las elecciones brasileñas.

Durante su intervención, el mandatario argentino calificó a Lula como “ladrón” y “presidiario”, atacó al gobierno brasileño y también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Las expresiones fueron interpretadas por Brasil como una afrenta directa pronunciada dentro de su propio territorio.

Como respuesta, el canciller brasileño Mauro Vieira llamó a consultas al embajador Bitelli y convocó al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para entregarle una protesta formal. Funcionarios del país vecino calificaron los dichos como una provocación inédita y perjudicial para la relación entre ambos Estados.

Lula evitó inicialmente responder de manera directa, aunque posteriormente calificó la actitud de Milei como una “payasada” y dejó en claro que su intención era actuar desde su responsabilidad institucional como jefe de Estado.

Pese al intento de desescalada, en la administración argentina admitieron que no está previsto que Milei pida disculpas. Por ese motivo, la vuelta del embajador aparece más vinculada al pragmatismo político, económico e institucional que a una reconciliación personal entre ambos mandatarios.

La relación entre Argentina y Brasil tiene un peso que supera ampliamente las diferencias ideológicas entre sus presidentes. Ambos países comparten el Mercosur y mantienen una agenda que incluye comercio, industria automotriz, energía, infraestructura, pasos fronterizos y transporte.

Los últimos números oficiales muestran la dimensión del vínculo. En junio, Brasil volvió a ser el principal destino de las exportaciones argentinas, con el 13% del total. Durante ese mes, Argentina vendió al país vecino productos por US$1.176 millones e importó bienes por US$1.417 millones.

Ese entramado explica la decisión de mantener abiertos los canales diplomáticos aun cuando la relación política entre Lula y Milei se encuentre atravesada por desconfianza, agravios y profundas diferencias ideológicas.

El regreso de Bitelli permitirá normalizar el funcionamiento de la Embajada brasileña y retomar las gestiones bilaterales. Sin embargo, la tensión no está completamente superada y un nuevo cruce verbal podría volver a complicar una relación que los dos gobiernos necesitan preservar.

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