La resolución del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) que llamó a concurso público internacional para la venta de acciones de Naturgy disparó una pregunta inevitable: ¿está en venta la distribuidora eléctrica que opera en la provincia? Con los datos sobre la mesa, la respuesta es clara: el proceso existe, pero todo indica que es más una formalidad contractual que un cambio de manos inminente.

El llamado, fechado el 23 de enero y firmado por el presidente interino del EPRE, Raúl López, no nació de una decisión empresarial ni de una crisis del servicio, sino del cumplimiento estricto de una cláusula incluida en el contrato de concesión firmado en 1996, cuando se privatizó el sistema eléctrico sanjuanino. Ese contrato, aprobado por ley, establece que al cierre de cada “período de gestión” debe convocarse a una licitación internacional para poner en venta las acciones de la empresa operadora.

El esquema prevé una concesión total de 50 años, dividida en tramos de 15, 15, 10 y 10 años. El primer concurso se realizó en 2011 y el segundo corresponde ahora, de cara al vencimiento del período que finaliza en 2026. Es decir: el concurso no es una novedad política ni económica, sino una obligación periódica.

Desde la propia Naturgy San Juan buscaron llevar tranquilidad frente a las versiones. La empresa aseguró que no tiene intención de vender, que no hay montos fijados ni negociaciones abiertas y que el proceso “no parte de una oferta concreta”. En otras palabras, no hay una decisión de salida.

El antecedente inmediato refuerza esa lectura. En 2011, cuando la distribuidora aún se llamaba Energía San Juan y estaba en manos del grupo chileno CGE, se activó el mismo procedimiento. Hubo consultas y un interés preliminar, pero nadie compró el pliego ni presentó ofertas, por lo que el concurso se diluyó y la concesión continuó sin cambios.

El propio diseño del mecanismo explica por qué el accionista actual tiene la sartén por el mango. El concurso licita el 51% de las acciones clase A, las que otorgan el control de la empresa. Para competir, primero hay que comprar el pliego y luego ofertar. El contrato permite que Naturgy participe y fije el valor que considere conveniente. Si ese precio es alto, ningún competidor lo supera y la empresa continúa al frente sin desembolsar un peso. Solo si aparece una oferta que supere ese valor, se concreta el traspaso.

Mientras tanto, el EPRE ya puso en marcha los pasos administrativos: designación de un veedor, relevamiento del estado de las instalaciones, auditoría de activos, análisis de la dotación de personal y un informe sobre los juicios en curso. Ese diagnóstico quedará a disposición de eventuales interesados.