Santiago Peña presentó este jueves su renuncia a la Presidencia de Paraguay, en medio de la mayor crisis política de su mandato y mientras el Congreso debatía avanzar con un juicio político en su contra por el escándalo de Ueno Bank. La noticia fue reportada cerca de las 13.20 por medios argentinos, luego de una mañana en la que el mandatario quedó prácticamente sin respaldo dentro del propio Partido Colorado.
Santiago Peña presentó su renuncia a la Presidencia de Paraguay en plena crisis por Ueno Bank
La decisión se conoció mientras Diputados debatía avanzar con su juicio político y después de que el Partido Colorado le retirara su respaldo. El Congreso deberá resolver ahora si acepta la dimisión.
El desenlace se produjo apenas horas después de que la Cámara de Diputados iniciara una sesión extraordinaria para analizar el libelo acusatorio contra Peña. El proceso había ganado fuerza luego de que Horacio Cartes, presidente del Partido Colorado y hasta ahora uno de sus principales sostenes políticos, anunciara que acompañaría el juicio político.
También se sumaron al reclamo dirigentes que hasta esta semana integraban el núcleo oficialista. El presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, pidió públicamente su renuncia y advirtió que, si no dejaba el cargo, respaldaría el procedimiento para removerlo. Legisladores colorados adoptaron posiciones similares durante las horas previas.
La caída de Ueno Bank desató una crisis que llegó hasta la Presidencia
La tormenta política comenzó con la intervención de Ueno Bank, una de las entidades financieras con mayor cantidad de clientes del país. El Banco Central de Paraguay inició el procedimiento de resolución después de determinar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo legal exigido.
El impacto fue inmediato: cerca de 3 millones de clientes quedaron sin acceso normal a sus cuentas y el banco administraba entre 800 y 850 millones de dólares en fondos públicos, incluidos recursos vinculados con el sistema previsional paraguayo. La situación provocó protestas callejeras, enfrentamientos con la Policía y fuertes cuestionamientos sobre la actuación de los organismos de control.
Peña quedó en el centro de las acusaciones por sus antiguos vínculos comerciales con el grupo controlador de Ueno. El mandatario había sido accionista del Grupo Vázquez hasta marzo de 2025. Los legisladores que impulsaron el juicio político lo acusaron de conflictos de intereses, utilización irregular de fondos previsionales y presuntos encubrimientos institucionales, señalamientos que debían ser analizados en el procedimiento parlamentario.
La investigación penal también avanzó sobre los responsables de la entidad. Ocho altos ejecutivos fueron detenidos y otras personas quedaron imputadas por presuntos delitos relacionados con la administración del banco. En paralelo, la crisis provocó la salida de autoridades del Banco Central del Paraguay.
Peña perdió el respaldo de su propio partido
Hasta pocas horas antes de conocerse la renuncia, Peña había transmitido a legisladores oficialistas que pretendía resistir el juicio político y defender su inocencia. Sin embargo, durante la mañana del jueves el escenario cambió aceleradamente.
El punto de quiebre llegó cuando Cartes comunicó que el Partido Colorado acompañaría el proceso. La decisión habilitó a distintos bloques oficialistas a respaldar la acusación y dejó prácticamente despejado el camino para que Diputados consiguiera los votos necesarios para enviar el caso al Senado. Reuters informó que la pérdida del apoyo colorado había dejado al presidente cada vez más aislado.
En paralelo, dirigentes del oficialismo comenzaron a preparar abiertamente el escenario de sucesión. Cartes y el vicepresidente Pedro Alliana mantuvieron una reunión en la sede partidaria para analizar el escenario posterior a una eventual salida del jefe de Estado.
Qué pasa ahora y quién puede reemplazar a Santiago Peña
La presentación de la renuncia no completa por sí sola el procedimiento. El artículo 202 de la Constitución de Paraguay establece que corresponde al Congreso aceptar o rechazar la dimisión del presidente y del vicepresidente.
En caso de que la salida de Peña quede formalizada y se produzca la vacancia definitiva de la Presidencia, la Constitución establece que Pedro Alliana deberá asumir como presidente y completar el mandato constitucional, previsto originalmente hasta 2028.
La situación de Alliana también quedó bajo la lupa debido a que la oposición presentó un pedido separado de juicio político en su contra. Sin embargo, durante la mañana de este jueves referentes del Partido Colorado ya discutían públicamente una transición encabezada por el actual vicepresidente.
La renuncia de Peña marca así un giro abrupto en una crisis que se aceleró en apenas tres días: comenzó con la intervención de Ueno Bank, siguió con millones de cuentas afectadas, protestas, detenciones y renuncias en el Banco Central, y terminó alcanzando directamente a la conducción política de Paraguay.