La historia de las papas fritas es tan antigua como deliciosa. Mientras que los franceses aseguran que las popularizaron en los puentes de París a finales del siglo XVIII, los belgas afirman que fueron los primeros en freírlas en dos etapas, dándoles esa textura crujiente característica.
Desde Europa hasta América, las papas fritas han conquistado paladares y culturas. En Estados Unidos, son un acompañamiento indispensable de casi cualquier comida, mientras que en Canadá, la poutine las ha elevado a la categoría de plato nacional. Y en América del Sur, donde la papa es un alimento básico desde hace milenios, las papas fritas han encontrado su lugar en la gastronomía local, adaptándose a los distintos gustos y tradiciones.